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Ai Weiwei: el artista chino rebelde que seduce a Europa
Ai Weiwei: se calcula que el valor de su obra en Art Basel podría alcanzar cifras millonarias y constituir record para un asiático.
Hace un año, la sociedad MCH que gestiona Art Basel anunció la compra de la Hong Kong International Art Fair. Tras el éxito de Art Basel Miami en Florida (desde 2002) los galeristas occidentales miran con expectación el proyecto Art Basel en Hong Kong, que a partir de 2013 se realizará anualmente.
Poco antes de que se abra la 43° edición de Art Basel, sus directores Marc Spiegler y Annette Schönholzer han hablado de la primera edición de la feria en Hong Kong, donde esperan más de un millar de solicitudes pero de las que sólo se seleccionarán 250 galerías de todo el mundo. Más de la mitad de las plazas están reservadas para Asia y países de la región Asia-Pacífico, desde Turquía pasando por Cercano Oriente, hasta India y China, e incluso Australia y Nueva Zelanda.
Tras el estudio de tendencias de la European Fine Art Foundation presentado en marzo sobre los 25 últimos años, no se puede pasar por alto lo que tiene que decir en cuestiones de arte contemporáneo esta parte del mundo. En resumen: «China ha superado a Estados Unidos como mayor mercado del mundo de arte y antigüedades».
La participación china en el arte global aumentó en 2011 del 23 al 30 por ciento (Estados Unidos ese mismo año hasta el 29 por ciento). El mayor empuje lo recibió el mercado chino con el arte moderno y contemporáneo. El galerista suizo Urs Meile pertenece a los pioneros del sector que pronto se asentaron en China. En 1997 ya viajó a realizar una primera inspección. Años después abrió una filial de su matriz en Lucerna. Y pronto se interesó por representar a Ai Weiwei, cuando el artista apenas era conocido.
El precio de «258 Fake» son 140.000 euros. Y esa cifra se puede multiplicar por siete pues hay ocho variantes autorizadas que se pueden comprar. En total: 1,12 millones de euros, a lo que hay restar los costos y la comisión del galerista, que seguramente no será pequeña. «Es el mercado y nosotros también queremos vivir», dijo Meile.
La tónica general para este año es que en Art Basel los precios harán levantar las cejas todavía mucho más de lo que lo hicieron el año pasado. «Vivimos una fase de precios altos», dijo un galerista alemán que no quiso ser identificado. Un reflejo de ello fue el precio récord de 120 millones de dólares que en mayo se pagó en una subasta de Sothebys en New York por «El grito», de Edvard Munch.
También el hecho de que la familia gobernante del emirato de Qatar ordenase a su intermediario que no había límite de precio en la compra de la obra de Munch es un indicio para muchos de una nueva etapa: compradores y marchantes, pero también artistas del área asiática tienen cada vez más relevancia en el mercado y también influencia.
En tiempos en los que parece que la visita del hombre de la calle a las ferias de arte ya no es tan importante, Art Basel ha reducido de cinco a cuatro días la apertura al público general (del 14 al 17 de junio). Además el precio de la entrada asciende a 300 francos (unos 250 euros/313 dólares). El exclusivo mundo del coleccionista tiene que poder ver en tranquilidad las obras de las galerías participantes de 36 países.


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