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Al final, festejó aliviado
Martín Cauteruccio despliega sus alas para festejar. El uruguayo demostró que es un goleador temible y aprovechó las dos que le quedaron para conseguir tres puntos claves.
Olimpo salió a defenderse y pasó de partenaire a protagonista y casi se queda con todo.
San Lorenzo empezó el partido presionando en campo contrario y hasta luciéndose ante un rival que había tomado muchas precauciones y que respetaba demasiado al equipo de Juan Antonio Pizzi.
La cosa pareció encaminarse hacia un triunfo cuando a los 15 minutos Martín Cauteruccio aprovechó un buen pase de Ángel Correa para derrotar a Nereo Champagne y abrir el marcador. Sin embargo, ése fue un punto de inflexión del partido, pero negativo para los ganadores.
Olimpo empezó a emparejar el dominio del balón en la mitad de la cancha y aprovechar las espaldas de Leandro Romagnoli, que en su nueva posición de "doble cinco" daba ventajas en la marca.
La velocidad de Cerutti empezó a ser un problema insoluble para la defensa de San Lorenzo y llegó el empate por "una cuña del mismo palo", porque el que terminó empujándola fue Nahuel Benítez, en las narices de Cristian Álvarez, que no salió a cortar una pelota que cruzó el área chica.
En el segundo tiempo, las cosas siguieron igual. San Lorenzo apurado por atacar y dando ventajas defensivas, sobre todo en su banda izquierda, donde el debutante Más se iba al ataque y volvía siempre tarde.
Por eso fue ópticamente Olimpo el que estaba más cerca del triunfo y Pérez Guedes no pudo conectar un buen centro de Cerutti cuando el arco estaba vacío.
Pizzi puso a Néstor Ortigoza e Ignacio Piatti, tratando de reforzar la mitad de la cancha, pero las cosas no cambiaron demasiado.
Olimpo siguió siendo el que manejaba la pelota y el que creaba las situaciones más claras de gol.
San Lorenzo aguantaba y no se resignaba, aunque a esa altura el empate les quedaba muy bien a los dos y a los 43 minutos tuvo su premio, en una jugada que empezó Néstor Ortigoza con una infracción a Leonardo Gil y terminó convirtiendo Martín Cauteruccio, que arrancó la jugada en posición adelantada. Es decir, dos errores del árbitro Mauro Vigliano que le sirvieron a San Lorenzo para empezar con una sonrisa, aunque tiene que mejorar en todas sus líneas, sobre todo en la mitad de la cancha, donde le falta equilibrio, que lo podría recuperar con la histórica dupla Mercier-Ortigoza. Lo más positivo sigue siendo el juvenil Correa, que cada vez que toca la pelota demuestra que es diferente.


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