17 de junio 2010 - 00:00

Al que madruga, Diego lo ayuda

Dos amigos inseparables: Diego Maradona y la pelota. Finalmente, el técnico decidió dar descanso a Verón y en su lugar hará jugar a «Maxi» Rodríguez.
Dos amigos inseparables: Diego Maradona y la pelota. Finalmente, el técnico decidió dar descanso a Verón y en su lugar hará jugar a «Maxi» Rodríguez.
Aquel triunfo inicial ante Nigeria dimensiona lo importante que fue ante la evidencia que Argentina, en este Mundial, tiene con qué ilusionarse. Por individualidades, por sacarse de encima exitosamente el primer paso en la Copa del Mundo y por ver que ninguna otra selección ha mostrado más juego que la que dirige Maradona. Con este panorama llega el momento del segundo capítulo; será Corea del Sur indudablemente el rival de mayor riesgo en el Grupo B. Si bien vencieron sin discusiones a los deslucidos griegos, Argentina no debería tener que sufrir si ejecuta muy bien la estrategia: control de balón, manejar los ritmos, atacar sin descuidar las espaldas defensivas por la temible velocidad del rival y, por sobre todos los demás ítems, ajustar la definición, aquella que no permitió cerrar el partido ante Nigeria, con el atenuante que el arquero rival fue figura descollante el sábado pasado en Johannesburgo.

Cuando hablamos de control de balón, debemos sí o sí analizar el punto. Verón no estará entre los once; la contractura en el gemelo derecho está mejor, pero Diego prefiere no correr riesgos, sabe que ante Corea la «Bruja» sería muy importante, pero en el futuro inmediato de la Copa el estratega argentino se transforma en vital. «Si a Verón se le vuelve a cargar el gemelo lo perdemos para el resto del Mundial».

Ese es el punto que terminó por decidir a Diego, resguardar al técnico dentro del campo que tiene el equipo. Si las cosas salen bien y Argentina consigue el pase a octavos hoy, el volante de Estudiantes recién podría aparecer el 26 o 27 de junio para jugar por la segunda fase (según la ubicación final en el grupo), suficiente lapso para estar óptimo para la parte más caliente de la competencia.

El elegido es «Maxi» Rodríguez, de características diferentes a Verón, pero con suficiente técnica como para participar del circuito futbolístico del equipo. Con la «Fiera» se gana en explosión, en recorrido y en intervenciones ofensivas; es cierto que no tiene la misma capacidad táctica y de control de balón que el ausente, pero el cuerpo técnico confía en el de Liverpool. Su experiencia mundialista también lo avala: jugó los cinco partidos de 2006 como titular, marcó tres goles, uno el del recordadísimo zurdazo ante los mexicanos en la ciudad de Leipzig.

El resto se mantiene igual. Maradona quiso enviar un mensaje de confianza a Jonás como lateral porque cree que las falencias del «Galgo» pertenecen más a errores de funcionamiento colectivo que a responsabilidad individual; deberá cuidarse el ex Vélez, es el único que en la planilla figura con una amarilla por la amonestación en el debut. También confía en Di María, de flojo desempeño ante Nigeria pero en el cual depositan muchas esperanzas. Arriba todo igual, los tres (Messi, Higuaín y Tevez) inamovibles, pero cada vez aumentan más las chances de Diego Milito para sumar minutos en cancha. El nivel mostrado por el goleador del Inter en los entrenamientos provoca una tentación en Maradona de ponerlo en algún momento del partido.

Es cierto que el objetivo primario, mínimo de Argentina en esta Copa del Mundo puede estar a sólo 90 minutos. Ganando se convertiría en el primer clasificado a octavos, pero nada será sencillo ante los incansables coreanos, que han evolucionado a pasos agigantados respecto de aquellos equipos que presentaron en las últimas seis ediciones de los mundiales.

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