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Alarmante documental sobre peligros reales
No será un «documental de autor», como se exige ahora en algunos círculos, pero es un documental bien informativo, como lo exige el público, este que ahora vemos, y que nos alarma debidamente acerca de los peligros que se ciernen sobre nuestras cabezas. Porque, además de la basura que se acumula en nuestras calles, también se amontona basura en el espacio, que puede caernos encima. Peor aún, puede caernos algo expresamente disparado desde allá arriba, como ya lo advertía años atrás una de Clint Eastwood, «Jinetes del espacio».
Así lo expresa el film, con abundante material de archivo (las propuestas de Werner von Braun al sucesivo servicio de los gobiernos nazi y norteamericano, etc.), visitas a ciertas unidades de EE.UU. una guía bastante amplia y objetiva, y comentarios de diversas figuras vinculadas al tema. Entre ellas, aparte de los ya conocidos Martin Sheen y Noam Chomsky, están el general Kevin Chilton, ex astronauta y ahora cabeza de un comando estratégico, la doctora australiana Helen Caldicott, Joseph Cirincione, Bruce Gagnon, Steven Staples, y otros expertos en seguridad nuclear ocasionalmente escuchados por los gobernantes y mayormente desconocidos por el público, amén de un cadete que quizá represente el confuso pensamiento de los futuros oficiales norteamericanos (testimonio insuficiente y cuestionable, pero no desatendible).
La exposición parte de tres supuestos básicos. Primero, ya no podemos vivir sin satélites. Los celulares, Internet, la TV, los viajes aéreos, todo requiere servicios satelitales. Segundo, toda esta comunión global que gozamos hoy en día, dentro de lo que cabe, se da en el marco de la llamada Pax Americana, forma perfeccionada de la Pax Britannica y la antigua Pax Romana, o Pax Augusta, que no significa paz completa, sino simplemente una marcada tranquilidad impuesta a su gusto por un imperio, en tanto no surjan rivales de su talla. Tercero, para vigilar el crecimiento de esos posibles rivales, nada mejor que mirarlos desde arriba, cuanto más arriba mejor. En ese sentido, los satélites militares norteamericanos están en las alturas del Golán celestial.
¿Y si alguna potencia emergente quiere mirar desde igual altura, o dos metros más abajo? Pobre potencia emergente, en nombre de la paz habrá que mandarla dos metros bajo tierra. Ahí se imponen nuevas preguntas: ¿ya hay armas de guerra orbitando alrededor del planeta? ¿pueden hacerse acuerdos internacionales -y que los cumplan- para mantener el espacio libre de armas? ¿qué puede pasar si algún loco suelto de gran influencia se cree un villano de James Bond, o un abanderado de alguna gran guerra justa? ¿saldremos a la calle a ver batallas espaciales como los humanos de los dibujitos japoneses? ¿reventaremos todos en pocos minutos? Y todo esto de las lógicas medidas preventivas, ¿cuánto sale por año?
La película del franco-canadiense Denis Delestrac registra estas inquietudes, y nos hace partícipes. Podemos pensar que es un alarmista, investigar el tema, ver documentales de advertencia como «Countdown to Zero» sobre armas nucleares en la actualidad, controlar la paranoia. En todo caso, salir con sombrero no parece medida suficiente.
P.S.


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