18 de febrero 2013 - 00:00

Alegatos y peleas animan cierre de juicio Ferreyra

Mariano Ferreyra
Mariano Ferreyra
El juicio oral por el crimen del activista Mariano Ferreyra ganará en emociones desde mañana cuando comiencen los alegatos finales de cara al veredicto del Tribunal Oral en lo Criminal número 21. El subsuelo de los tribunales federales de Retiro será el escenario de los últimos capítulos de una trama que llevó al banquillo a altos cargos sindicales y policiales, pero también a un grupo de barras bravas. El desenlace dependerá de un duelo argumental entre abogados que pelearan por imponer distintos tipos de delito al momento de la definición de las penas. Sin embargo, aunque no lo dirán en voz alta, para los defensores la suerte está echada.

El primer alegato estará a cargo del querellante Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), luego seguirán las abogadas -también demandantes- María del Carmen Verdú y Claudia Ferrero; más tarde, la fiscalía y, para finalizar, los 17 defensores. Serán escuchados por los jueces Diego Barrotaveña, Horacio Díaz y Carlos Bossi.

Entre los acusados figuran el extitular de la Unión Ferroviaria (UF) José Pedraza, su segundo Juan Carlos "Gallego" González y el comisario mayor Hugo Lompizano, quien por haberse ausentado ante el tribunal llegará a la instancia final detenido. También son acusados un grupo de sindicalistas que protagonizaron los disturbios en los cuales murió Ferreyra en 2010.

Las querellas sustentarán sus alegatos para solicitar penas por homicidio calificado y participación necesaria en el caso de los policías. Salvo detalles menores no se apartarán de las posiciones iniciales. En privado, aspiran a una "sentencia ómnibus", sin diferencias entre los acusados y que los condene a reclusión perpetua.

Los defensores esgrimirán la tesis de la supuesta riña entre dos grupos armados que tuvo por resultado el crimen de Ferreyra. Expresarán que nunca se pudo encontrar el arma que fue disparada contra el activista y objetarán las reconstrucciones periciales al sostener que fueron realizadas sobre la base de testimonios de manifestantes del Partido Obrero.

El tribunal se muestra escéptico respecto de esta perspectiva. Esto se debe a que el único testigo que podía declarar haber sido atacado con armas de fuego por activistas del PO fue desistido por las defensas a último minuto. Al mismo tiempo, tampoco convencieron los testigos claves ofrecidos por las querellas, entre ellos el gremialista Rubén "Pollo" Sobrero, ya que entienden que hicieron declaraciones de tono político, lejanas al objeto de la causa.

Los defensores no son optimistas. Entienden que el tribunal ha manifestado una constante animosidad hacia sus representados, especialmente en las cuestiones operativas del juicio. A la vez, sostienen, la Cámara de Casación Penal se ha mostrado, en todas sus resoluciones, cercana a las posiciones de los tres jueces.

Pedraza llegará al final del proceso sin haber declarado ante el tribunal. Vive el juicio en forma solitaria, sin intercambiar palabra con su abogado ni con el resto de los acusados, siempre con la vista fija en el suelo. Su rostro no expresa emociones y si la audiencia lo aburre se refugia en largas siestas.

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