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Aníbal F., un “operativo” que soñó ser presidente
Aníbal Fernández
Sin computar aquella estadía -lo reemplazó José "Pepe" Pampuro-, Fernández eslabonó desde entonces butacas ministeriales con Duhalde, Néstor Kirchner y Cristina de Kirchner y completó, cuando se fue en diciembre de 2011, nueve años y 60 días como ministro nacional, el récord de permanencia en la historia criolla.
Octavo pasajero
Su última aventura, luego de asumir como senador, fue proclamarse como uno de los ocho precandidatos presidenciales del peronismo K para suceder a Cristina de Kirchner. Fue, de todos modos, el menos movedizo de todos porque más allá de giras por el interior presentando su último libro, sobre la formación política de Juan Domingo Perón, no hizo campaña convencional. Siempre se lo vio, al menos en el PJ y en la Casa Rosada, como un candidato simbólico.
Su regreso al gabinete, con rol de vocero y cargo operativo -aunque en Gobierno afirman que Oscar Parrilli se lleva a la ex SIDE el oficio de coordinador de las movilizaciones K que tuvo como secretario general- le devuelve visibilidad para, siquiera poéticamente, revivir la idea de una candidatura en 2015, si no nacional, provincial. De hecho, en 2006, antes que Néstor Kirchner recurriera a Daniel Scioli como gobernador, Fernández jugó sus fichas para ese cargo.
En el kirchnerismo, el regreso de Aníbal F. se explicó desde lo funcional más que desde lo político, aunque el quilmeño, poco dócil y lenguaraz, podría convertirse en un dolor de cabeza para los candidatos, tanto los opositores -a los que suele criticar- como los propios, con algunos de los cuales no ha tenido buena relación en los últimos años.


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