Ante la incertidumbre, 5 consejos para pymes

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Precios clave muy volátiles, profunda recesión, suba de costos y crédito carísimo conforman una verdadera tormenta perfecta. Van acá algunos consejos prácticos y alternativas posibles para sortear la honda recesión y llegar a junio de 2019.

No descubrimos nada al señalar que la actividad económica atraviesa un período de extrema dificultad. Ya hace tiempo que la economía entró en el peor de los mundos para cualquier empresa: la "incertidumbre permanente". La inestabilidad de los distintos precios clave (dólar, tasa de interés, tarifas, insumos, etc.) limita la capacidad de proyectar el precio de reposición de los productos, lo que impide conocer con anterioridad los costos y beneficios de la actividad comercial. Además de la incertidumbre, la economía atraviesa una recesión importante, de la que aún no se conoce duración ni profundidad. Salvo el agro, todos los sectores tienen proyecciones negativas hasta la mitad de 2019. Además, la política monetaria mantiene y acentúa su carácter contractivo, lo que encarecerá el financiamiento y profundizará la recesión. La industria, y sobre todo las pymes industriales, son los sectores más afectados en los últimos años. La situación se asemeja a una tormenta perfecta: suba de costos (financieros, tarifarios, etc.), aumento de la competencia importada por la apertura comercial en un contexto de apreciación cambiaria y, salvo algunas ramas, gran caída de la demanda. Algunos motores que ayudaron a recuperar la actividad en 2017 y comienzos de 2018, como la construcción privada y pública, se han apagado en los últimos meses, y la perspectiva no es alentadora. La caída del poder adquisitivo golpea a las industrias vinculadas al consumo interno hace largo tiempo. Como "positivo" puede rescatarse que el elevado tipo de cambio posiblemente genere una reducción de importaciones, aunque más que nada por la caída de la demanda.

Algunos análisis señalan que el nuevo tipo de cambio es un impulso importante para la exportación. Pero hay varios motivos que impiden ser tan optimistas: desarrollar un nuevo negocio de exportación es un proceso complejo, que lleva años, e implica altos costos iniciales. Por ello, además de un tipo de cambio competitivo, se precisa un sendero de estabilidad que hoy no existe. Así, el salto del dólar es más que nada una ventana de oportunidad para las empresas que ya exportan.

En este contexto de incertidumbre y recesión, las buenas prácticas empresariales son aún más importantes que en los momentos de calma. Acá compartimos algunas estrategias que pueden ayudar a las pymes a atravesar los meses venideros:

1) Antes que nada, no tomar decisiones apresuradas. Hay que darse tiempo para evaluar diversas opciones con racionalidad y asesoramiento correcto, tanto del equipo propio como de profesionales externos.

2) Tener un seguimiento claro y ordenado del estado de las finanzas, y buscar alternativas de financiamiento a menor costo (ej. créditos subsidiados por el Ministerio de Producción de bancos públicos). Las tasas altas llegaron para quedarse por un tiempo largo.

3) Aprovechar este contexto para revisar a fondo y ganar eficiencia en el proceso productivo, eliminando tiempos muertos, pérdidas de valor, uso de los insumos y de la capacidad instalada, etc. Hoy, un uso más eficiente de la energía es clave.

4) Reforzar el vínculo con los clientes para lograr su retención y fidelización. Cada cliente hoy "vale oro". Según el negocio, pueden pensarse nuevos esquemas de comercialización que se adapten al escenario actual. Por ejemplo, pasar de la venta de "unidades" a la venta de un "servicio integral de solución" de algún aspecto o problema del cliente.

5) Seguir de modo permanente la evolución del rubro y ganar los espacios de mercado cedidos por los competidores que se achican o se van del negocio.

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