11 de enero 2012 - 00:00

Aparece una rara carta de Beethoven

En la carta manuscrita descubierta, Beethoven se queja de problemas de salud e intenta vender la «Missa solemnis».
En la carta manuscrita descubierta, Beethoven se queja de problemas de salud e intenta vender la «Missa solemnis».
Berlín - Una rara carta manuscrita de Ludwig van Beethoven en la que se queja sobre su salud y la falta de dinero apareció en un instituto del norte del país como parte de un legado, causando entusiasmo entre los aficionados del genio musical. El Instituto Brahms, ubicado en Lübeck, dijo que la carta de seis páginas con la firma y el sello original del compositor era un intento para vender su conocida «Missa solemnis» que completó en 1823.

En la carta, Beethoven le pide al arpista y compositor Franz Anton Stockhausen que lo ayude a encontrar compradores para la obra. Pero lo que resalta son los detalles sobre su situación personal, como sus preocupaciones financieras, un desorden a la vista y un intento por rastrear a un dentista aficionado a la música que le había escrito, dijo Stefan Weymar, un investigador del instituto. La carta debe ser conservada en condiciones especiales debido a su antigüedad.

Beethoven, de 53 años cuando escribió la carta, cuenta también que la educación de su sobrino era costosa y que el chico necesitaría ayuda después de su muerte. La escritura en negro e inclinada hacia la derecha aparece desordenada y está repleta de correcciones y algunas partes tachadas.

«Beethoven no era un compositor con una letra linda. Es espontáneo y escribía cosas, las tachaba, sus pensamientos cambiaban a medida que seguía escribiendo y ésa es la impresión que da la carta», dijo Weymar. La carta terminó en manos de la pedagoga musical Renate Wirth, descendiente del destinatario de la carta, cuyo valor es mayor a los 100.000 euros (127.400 dólares) según el instituto.

Beethoven, que nació en la ciudad alemana de Bonn en 1770, se mudó a Viena en su juventud y se convirtió

en uno de los más reconocidos compositores de todos los tiempos. Su sordera en sus últimos años hace a sus logros musicales aun más asombrosos. El compositor murió en 1827, cuatro años después de la fecha que aparece en la carta, y está sepultado en Viena. El instituto exhibirá la carta a partir de la próxima semana.

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