14 de mayo 2013 - 00:00

Aprueban nueva ayuda a Grecia por 7.500 millones de euros

Antonis Samarás
Antonis Samarás
Bruselas - Los ministros de Finanzas de la Unión Europea (UE) aprobaron ayer el próximo tramo de ayuda a Grecia por 7.500 millones de euros (u$s 9.730 millones), mientras continúan analizando la crisis en Chipre, Portugal y Eslovenia.

Según fuentes diplomáticas en Bruselas, Grecia ha hecho buenos progresos en las medidas de saneamiento y reformas requeridas como condición para continuar recibiendo ayudas financieras.

La troika conformada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional estima que Grecia cumplió con las condiciones requeridas hasta finales de marzo, según se desprende de un informe de la comisión de la UE.

Un primer tramo de ayuda de 4.300 millones de euros se pagará en mayo, mientras que los restantes 3.300 millones se entregarán a Atenas en junio.

El jefe de Gobierno griego, Antonis Samarás, alentó a sus compatriotas y aseguró que la economía de Grecia está en proceso de mejora. "Aún no estamos fuera de peligro, pero estamos avanzando", dijo Samarás a la televisión griega. Se han implementado muchas reformas. "Ahora sólo tengo una preocupación: que podamos cumplir con el ritmo (de reformas)", agregó el primer ministro.

La meta es que "tan pronto como sea posible" podamos recurrir al mercado de capitales para tomar préstamos mayores a más largo plazo, indicó. Sólo así no habrá nuevas medidas de austeridad, que ya no podrían soportar ni la sociedad ni la economía, recalcó Samarás.

Los ministros de la eurozona escucharon el programa de ajuste que prevé aplicar el ministro de Finanzas de Eslovenia, Uros Cufer. El nuevo Gobierno electo de Eslovenia no tiene previsto solicitar ayudas y aspira a sanear su maltrecho sector bancario por cuenta propia, afirmó el ministro, que entre las medidas que presentó se incluye un aumento del IVA, un impuesto sobre bienes inmuebles y la privatización de las empresas estatales, como la del segundo banco más grande NKBM. Los bancos eslovenos, en su mayoría estatales, se encuentran en crisis, pero el Estado no quiere pedir un rescate del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).

La semana pasada, la primera ministra, Alenka Bratusek, anunció un aumento del IVA y recortes de gastos para reducir el déficit en 1.000 millones de euros. Un banco malo se hará cargo de los préstamos tóxicos. El Gobierno esloveno dice que podrá manejar su crisis financiera sin rescate.

Agencia DPA

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