Además de entrevistarse en Yedá con el rey Salmán, Carter se reunió con su homólogo saudita, el príncipe Mohamed bin Salmán Ben Abdel Aziz.
Carter procura tranquilizar a los aliados de Washington en Medio Oriente respecto del acuerdo nuclear concluido con Teherán, durante una gira regional por Israel, Jordania y Arabia Saudita.
Así, Carter les prometió a las autoridades sauditas intensificar la cooperación militar. Según él, se abordaron temas como la formación y el entrenamiento de fuerzas especiales, la seguridad informática y la defensa antimisiles.
En Jerusalén se entrevistó con el primer ministro Benjamín Netanyahu, quien se niega a resignarse al histórico acuerdo firmado el 14 de julio, según el cual Teherán aceptó reducir su capacidad nuclear a cambio de un levantamiento progresivo, aunque reversible, de las sanciones económicas internacionales.
Tensiones
Irán y las potencias del grupo 5+1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas más Alemania), alcanzaron este acuerdo final sobre el programa nuclear iraní tras 22 meses de tensas negociaciones.
En el avión que lo llevaba de Yedá a la capital de Jordania, Carter dijo que "el rey y el ministro (de Relaciones Exteriores) reiteraron su apoyo al acuerdo nuclear iraní.
En la entrevista con el rey, "las únicas reservas de las que hablamos son las que compartimos plenamente, principalmente el hecho de verificar atentamente la aplicación el acuerdo", agregó.
Riad y sus aliados del Golfo consideran que este acuerdo va a ampliar la influencia en la región de Irán, acusado de "interferencia" en Irak, Siria, Líbano, Yemen y Bahréin.
Irán, país chiita, apoya a los gobiernos sirio e iraquí mediante el envío de consejeros militares para combatir, principalmente, a los yihadistas sunitas del Estado Islámico (EI).
También da su apoyo a los hutíes chiitas de Yemen, combatidos por Arabia Saudita, país que dirige una coalición árabe que llevó a cabo bombardeos en ese país.
La campaña aérea iniciada el 26 de marzo tensó aún más las relaciones entre el reino de Arabia Saudita, bastión del wahabismo, una doctrina sunita puritana basada en una interpretación literal del Corán, y la República Islámica de Irán, donde el poder está en manos de un régimen islamista chiita.
Irán también apoya a los opositores de Bahréin a la dinastía sunita en el poder, y apoyada por Riad, al grupo chiita libanés Hizbulá y a los grupos islamistas palestinos Hamás y Yihad Islámica.
La semana pasada, el canciller saudita advirtió a Irán sobre cualquier intento de utilizar el dinero generado con el levantamiento de las sanciones para financiar "aventuras en la región".
Según un diplomático occidental, Arabia Saudita e Israel están "en la misma línea" en lo que respecta al acuerdo.
"Los sauditas piensan que (el acuerdo) es un error, pero no lo dicen tan fuerte como los israelíes", precisó.
La desconfianza hacia Irán podría provocar una carrera armamentista para obtener la bomba atómica en Medio Oriente, según el diplomático.
Ayer, en tanto, la influyente organización Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC) desplegó cientos de grupos de presión en el Congreso estadounidense para convencer
a los legisladores, especialmente a los republicanos y los demócratas indecisos, a votar en contra del acuerdo.
AIPAC también ejecutará una campaña nacional de anuncios de televisión, valuada en 20 millones de dólares.
| Agencias AFP, Reuters y DPA |


Dejá tu comentario