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Arde París (por precios). Inmuebles inalcanzables
El precio de la propiedad en París es prohibitivo para los franceses, que están condenados a alquilar de por vida.
Este año, los precios de las viviendas en París aumentaron un 20% y alcanzaron el promedio récord de 7.500 euros por metro cuadrado en edificios antiguos, según los notarios. El alza debería prolongarse en 2011 y alcanzar el precio promedio de 8.000 euros por metro cuadrado.
Hoy día, para comprar un piso de 50 m² en París, hay que gastar unos 400.000 euros. Hay tanta presión en el mercado que los departamentos se venden en un abrir y cerrar de ojos, a menudo sin que se hable de rebajar el precio y, a veces, ofreciendo al vendedor más de lo que pedía.
Esta situación despertó temores de que estalle una burbuja inmobiliaria con consecuencias imprevisibles, tal como ya ocurrió en Irlanda y en España. El auge de los precios se debe a una oferta insuficiente, tasas de interés bajas, el atractivo de la capital francesa para inversores extranjeros que compran pisos en el centro de la capital, especialmente en barrios muy codiciados como Le Marais.
París, donde ya sólo vive un 5% de obreros, se está convirtiendo en una ciudad inaccesible para las clases medias que no tienen patrimonio. Los jóvenes son los más afectados por la evolución del mercado.
El diario Le Monde alertó sobre «la fractura social» que se está produciendo en la capital francesa. Allí advirtieron que París «se encuentra al borde de la guerra civil», con propietarios que están encantados con la evolución del mercado e inquilinos que no pueden pagar la renta. Hasta los departamentos del este de la ciudad, donde solían comprar un piso los que querían convertirse en propietarios, se encuentran ahora fuera de alcance. Tener un buen sueldo ya es insuficiente. Sophie Epaule, una jurista de 30 años, busca piso sin éxito desde hace más de un año, a pesar de ganar con su pareja cerca de 6.000 euros mensuales.
«Es muy difícil. Y eso que ganamos bien y no tenemos problemas de dinero», explicó. Al visitar departamentos, esta pareja se encontró en competencia con otras personas que estaban dispuestas a pagar el precio sin pedir un préstamo al banco.
Alquilar en París también es complicado. Hay pocas ofertas, las garantías exigidas son extremadamente importantes y los precios también tienden a ser prohibitivos para una familia.
Agencia AFP


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