27 de junio 2013 - 00:00

Arengo: En busca del Manuel Puig perdido

Guillermo Arengo:  “Esta obra es una parodia de melodrama, un juego experimental humorístico. Se parece a los espectáculos que hacían Alejandro Urdapilleta, Humberto Tortonese y Batato Barea en los 80”.
Guillermo Arengo: “Esta obra es una parodia de melodrama, un juego experimental humorístico. Se parece a los espectáculos que hacían Alejandro Urdapilleta, Humberto Tortonese y Batato Barea en los 80”.
Se estrenará hoy en el Teatro Regio, con dirección de Guillermo Arengo y Blas Arrese Igor, una de las piezas menos conocidas de Manuel Puig, "Triste golondrina macho" (escrita en 1988). El autor de "Boquitas pintadas" y "Pubis angelical" nunca fue valorado como dramaturgo y aún hoy su obra más difundida sigue siendo "El beso de la mujer araña" que él mismo adaptó de su novela homónima (también llevada al cine por Héctor Babenco). En los últimos años se han dado a conocer otras piezas de su autoría. Entre ellas "Misterio del ramo de rosas", protagonizada en 2006 por Cristina Banegas y Dominique Sanda, y "Bajo un manto de estrellas", estrenada este año, en el Teatro La Comedia, con dirección de Manuel Iedvabni (y preestrenada en un congreso que se le dedicó en su ciudad natal, General Villegas).

"Triste golondrina macho" es una curiosa mezcla de cuento de hadas y melodrama gótico cuya acción gira en torno a tres hermanas inmersas en un ambiente fantasmagórico. Las dos menores están conectadas de manera muy especial ya que una de ellas está muerta y sólo la otra percibe su presencia. Ambas se disputarán el amor de un apuesto jinete. Los personajes femeninos estarán a cargo de Romina Gaetani, Julieta Vallina y Mónica Raiola. Arrese Igor encarnará al jinete y Arengo dará vida a un controvertido pastor de cabras. Con él dialogamos:

Periodista: En diciembre de 2012 se cumplieron 80 años del nacimiento de Puig. Este estreno podría considerarse un homenaje.

Guillermo Arengo: Hace tiempo que queríamos dirigir alguna de sus obras. Yo ya había leído todas sus novelas y primero pensamos en adaptar "Cae la noche tropical". El proyecto no prosperó por diversos motivos, pero nos inoculó el deseo de llevar a escena algo de Puig. No me explico por qué se dejó de lado su obra dramática, durante tanto tiempo. Arrese Igor y yo somos grandes lectores y a él se le ocurrió presentar "Triste golondrina macho" en el Complejo Teatral de Buenos Aires. Es una obra fascinante.

P.: ¿Qué cualidades reúne?

G.A.
: Es como una parodia de melodrama, un juego experimental casi humorístico. La primera asociación que hice al leerla fue con los espectáculos de Alejandro Urdapilleta, Humberto Tortonese y Batato Barea. Son tres hermanas enamoradas del amor, resentidas por el desamor e inclinadas al suicidio. La llegada del jinete les despierta grandes fantasías y esperanzas. Ellas están convencidas que las va a salvar y completar.

P.: Al igual que "Bajo un manto de estrellas" hay muertos, aparecidos e identidades cambiantes.

G.A.:
En Puig es una constante la búsqueda de identidad. La idea de construirse a sí mismo en una realidad que nunca está fija sino muy ligada a la representación.

P.: La trama argumental resulta algo extravagante...

G.A.:
Empezando por esa gran didascalia del comienzo que ubica la acción en tierras heladas, a fines de siglo XVIII, dentro de una cabaña muy parecida a la casa donde vivía la abuelita de Caperucita Roja. Todas las indicaciones apuntan a que la obra parezca un cuento de hadas. Nosotros, obviamente, no hicimos nada de eso.

P.: ¿Cuál es el conflicto de la obra?

G.A.
: En esa cabañita, que está junto a un pantano, viven tres hermanas. Una de ellas, Flavia, se ha suicidado por desamor y vuelve como fantasma en el recuerdo de la hermana menor, la única que puede ver a la muertita. Cuando llega el jinete, que al principio no les da demasiado calce porque está muy concentrado en sí mismo, la hermana menor hace todo lo posible para conquistarlo y termina pujando con la muertita por el amor de ese hombre. Esa disputa deriva en situaciones muy teatrales.

P.: ¿Qué hacen las dos hermanas?

G.A.
: Construyen un sistema a lo Cyrano de Bergerac, en donde la hermana muerta le da letra a la menor para seducir al jinete y se va enamorando de él. Puig en esta obra jugó mucho con el lenguaje. Parece una traducción anacrónica de algún relato de los hermanos Grimm.

P.: ¿Los muertos que salen del pantano tienen un efecto siniestro?

G.A.:
En esta obra lo siniestro es fundante. Por otro lado la presencia del pantano y la de tantos fantasmas dando vueltas por ahí, es algo que nos resulta familiar a los argentinos.

P.: ¿A qué alude el título?

G.A.
: Aparece en un monólogo muy bello que comparten las dos hermanas sobre el final. Como si fueran un monstruo de dos cabezas le describen al jinete una visualización sobre una casa tallada en la piedra, en donde una golondrina anida por un ciclo y luego se va.

P.: ¿En quiénes recayeron los rubros técnicos?

G.A.:
La escenografía es de Romeo Fasce y Luciana Quartaruolo, la iluminación es de Alejandro Le Roux y la música es de Diego Frenkel. Hizo un trabajo magnífico, muy conceptual y diferente a su cancionero. El vestuario es de Pablo Ramírez que para mí es como Bob Wilson.

P.: ¿Vistió a todo el elenco de negro como ya es habitual en sus colecciones?

G.A.
: Sí. Sólo los muertitos van de gris.

Entrevista de Patricia Espinosa

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