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“Argentinos y brasileños somos hermanos en música”
Arthur de Faría y Fernando Pezão, integrantes del grupo Duo Deno, con el que se presentarán en el festival «Músicas del sur II».
Periodista: ¿Cómo se siente participando de este festival con artistas tan distintos de nuestros tres países?
Arthur de Faría: Muy contento. Pocas veces tuve la oportunidad de tocar en un festival con tantos amigos, algunos muy cercanos. Pero además es gente que admiro profundamente que hasta han tenido que ver con mi formación, como Leo Maslíah. Dolores Solá, Thiago Pethit, Wander Wildner, Omar Giammarco, Liliana Herrero, Ignacio Varchausky, Santiago Vasquez, Leo Maslíah, Fernanda Takai, John Ulhoa, Martin Buscaglia, Cida Moreira, Carmen Baliero, Mauricio Pereira, Luis Felipe Gama; con todos trabajé o sigo trabajando. Sin hablar del sorprendente trabajo de mi viejo amigo Carlos Villalba que nos mató a todos con su inesperado talento como compositor.
P.: A su criterio, ¿qué tienen en común todos estos artistas?
A.F.: Quizá todos tienen lo que Goethe llamaría «afinidades electivas». Gustos en común, intereses. Todos son artistas más de creación que de mercado o de repetición. Algunos son más profundamente inventivos, otros más clásicos, pero todos con el foco en la creación. En Brasil se diría que son artistas «independientes».
P.: ¿Y qué tienen en común otros proyectos suyos con este Duo Deno que conoceremos en Buenos Aires?
A.F.: Pezão y yo creamos Duo Deno para hacer exactamente lo opuesto de lo que hacemos en nuestros respectivos grupos; yo con el barroco polimórfico del «Arthur de Faría & Seu Conjunto» y él con su banda ultra pop «Papas da Língua». Entonces, el dúo se ubicaría en el medio de todo eso. Intentamos mezclar la disciplina pop de uno con la teatralidad del otro. Tenemos un interés común por las músicas más variadas y para ninguno de los dos hay una escala de valores que separe lo «grasa» de lo más sofisticado.
P.: Una multiplicidad de artistas, muy distintos, contribuyeron con su formación. ¿Cómo es posible hacer confluir tantas cosas aparentemente tan diferentes?
A.F.: Eso era exactamente de lo que hablaba. De donde partimos para llegar al sonido del dúo es de una banda de pobre circo de interior que fue teniendo que despedir a sus músicos por la crisis y que se quedó con lo mínimo de lo mínimo. A partir de esa combinación minimalista de piano, batería y otras cositas (piano de juguete, kalimba, mandolín) tenemos que «satisfacer los pedidos del dueño del circo». En esta línea, tampoco sería raro que algún día el dúo se cruzara con el argentino Omar Giammarco.
P.: En su opinión, ¿qué tenemos en común rioplatenses y brasileños del sur, en lo cultural en general y en lo musical específicamente?
A.F.: Quien nace en Río Grande do Sul es gaúcho y quien nace en Buenos Aires es porteño. Pues bien. Con varios amigos hacemos el chiste de que el mayor escritor gaúcho es Jorge Luis Borges; hasta allí puede llevarse el tamaño de la identificación. Ni hablar en el terreno de la música: chamamé, milonga, tango, chamarrita y hasta zamba y chacarera son ritmos muy conocidos, tocados y compuestos por compositores riograndenses. Somos todos habitantes de una hipotética patria que yo llamaría ELP (los Estados Libres del Plata). La música preferida de mis abuelos era el tango. Mis padres siempre escucharon a Piazzolla y a Mercedes Sosa. Yo siempre leí a Borges, Cortázar, Bioy Casares, Puig y, más recientemente, a Piglia, Arlt, Leopoldo Marechal. Soy fanático de Piazzolla (él y Jobim son mis mayores maestros), así como muero con Salgán, Pugliese, Rovira, el Cuchi Leguizamón o gente nueva como Diego Schissi. Tengo más discos de músicos de la Argentina que de los Estados Unidos, y más de uruguayos que de británicos. Ya nombré a Maslíah, pero también adoro a Rada, Cabrera, los Fattoruso, Mateo, Buscaglia, Ana Prada, tantos...
P.: ¿Diría que su trabajo forma parte del mercado musical de Brasil?
A.F.: Hay dos metrópolis culturales que hoy son las más importantes de América del Sur: San Pablo y Buenos Aires. Viviendo en Porto Alegre, ambas son equidistantes para mí, lo que es un privilegio. Con los años, he logrado tener una visibilidad en las dos ciudades.
P: ¿Qué puede contarme de los integrantes de Duo Deno, tanto de Pezão como de los invitados que tendrán aquí?
A.F.: Pezão es uno de los músicos más impresionantes con los que trabajé. Uno de los primeros shows que vi en mi vida, cuando tenía 8 años, tenía a él como baterista; y ya allí me sorprendió. Después pasaron muchas cosas: nos produjimos discos mutuamente, tocamos y finalmente decidimos armar este dúo. La dirección musical es prácticamente toda suya y toca el piano mucho mejor que yo. En cuanto a los invitados: Fernanda Takai es actualmente una de las mejores cantantes de Brasil con un timbre particularísimo, John Ulloa es uno de los dos o tres artistas más completos de nuestra generación (compositor, letrista, productror guitarrista, un genio pop). La banda que comparten, Pato Fu, es, junto a Nazão Zumbi, de lo mejor que le ha pasado a la música de Brasil en los años 90.
P.: Además de con Duo Deno usted tendrá otras participaciones en «Músicas del sur».
A.F.: Este año hice un show en Porto Alegre como músico de la banda de Dolores Solá; asi que tocaré todo lo que ella quiera en su show del domingo 13. Con Thiago Pethit -ese mismo día- me entrometeré con alguna cosa de acordeón o de piano de juguete. Con Wander Wildner soy parte de su banda de «Comancheros» y me sumo cada vez que la agenda lo permite; y haré entonces unos tres temas con él en el concierto del martes 15.
P.: ¿En qué proyectos está trabajando actualmente?
A.F.: Vuelvo con mi Surdomundo Imposible Orchestra en setiembre, precisamente en Buenos Aires. Será un proyecto compartido con Buscaglia, Varchausky y Mauricio Pereira. El Arthur de Faría & Seu Conjunto está lanzando su quinto disco, todo instrumental, y también queremos editarlo en Argentina. Finalmente, estoy terminando dos bandas de sonido para cine y comenzaré mi maestría en literatura brasileña con una tesis sobre la definición del concepto de MPB (música popular brasileña).
Entrevista de Ricardo Salton


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