8 de junio 2015 - 00:00

Arrendamientos, presionados a la baja para la cosecha fina

“La próxima siembra de maíz en el área se reduciría al nivel más bajo de los últimos diez años”, sostuvieron desde la Bolsa de Rosario.
“La próxima siembra de maíz en el área se reduciría al nivel más bajo de los últimos diez años”, sostuvieron desde la Bolsa de Rosario.
 Los arrendamientos de campos en la zona núcleo productiva están muy presionados a la baja, entre 1 y 3 quintales, mientras que los de menor aptitud agrícola se intentan negociar a porcentaje, según un informe difundido por la Bolsa de Comercio de Rosario.

La entidad rosarina consignó que "a contra reloj las negociaciones tratan de cerrarse antes del comienzo de la siembra fina, y antes de que las malezas sigan proliferando en un otoño sin frío y húmedo".

"Los propietarios van accediendo a un leve ajuste del contrato de alquiler. La mayoría de los casos están descendiendo entre 1 y 3 quintales la hectárea. Los campos de menor aptitud agrícola se están tratando de negociar a porcentaje", indicó el reporte.

En tanto los especialistas consideraron que "la modalidad de pago también es otro gran tema de las negociaciones", que llevan adelante dueños de campos y arrendatarios.

Mientras que el escenario de márgenes es "ajustadísimo o negativo" de la campaña que se avecina y deja de lado las rotaciones con gramíneas. "El trigo sigue perforando el piso de caída de área en 2 puntos respecto a la semana pasada y llega al 27% (sin sembrar). La próxima siembra de maíz se reduciría al nivel más bajo de los últimos diez años", advierten.

Así analizan que "el ajuste llegó finalmente al propietario arrendador del campo. Luego de varios años en que los valores de los arrendamientos se mantuvieron al resguardo por la fuerte presión demandante de campos, la situación está cambiando".

"Ante los números que no cierran y la presión biológica de las malezas que se afirman y amenazan con propagarse y generar mayores costos, esta vez, la pulseada por el valor de los alquileres se inclina a favor de los arrendatarios", sostuvieron.

Si bien, es un ajuste cuya disminución no cambia la rentabilidad del negocio, resulta un estímulo necesario para que no se retiren tantos productores arrendatarios.

Las reducciones presentan también otras variantes como por ejemplo pagar la superficie que resulte efectivamente cosechable y los campos con lagunas y con suelos complejos, en general se dejan de alquilar o "se esta negociando bajo el sistema de aparcería", es decir con la atomización de la unidad de explotación y compartiendo el riesgo con quien arrienda. También se nota un movimiento de productores chicos que en este ciclo dejarían de cultivar sus tierras para ofrecer sus campos en alquiler.

Dejá tu comentario