12 de marzo 2014 - 00:23

Asumió Bachelet y lanzó su gran ambición: cambiar la Constitución

• QUIERE LIQUIDAR LA HERENCIA PINOCHETISTA.
• “EL ÚNICO ADVERSARIO ES LA DESIGUALDAD”, DIJO EN SU DISCURSO INAUGURAL.

Michelle Bachelet se mostró distendida junto al presidente saliente Sebastián Piñera, luego del traspaso de poder en Valparaíso.
Michelle Bachelet se mostró distendida junto al presidente saliente Sebastián Piñera, luego del traspaso de poder en Valparaíso.
Valparaíso y Santiago - La socialista Michelle Bachelet asumió ayer la presidencia de Chile, en un histórico cambio de mando, con la promesa de cambiar el rostro de uno de los países con peor distribución de la riqueza en América Latina a partir de su ambicioso plan de reformas, que incluye una nueva Constitución.

"Chile tiene un solo gran adversario y eso se llama desigualdad, y sólo juntos podemos enfrentarla", afirmó Bachelet en su primer discurso tras la investidura. "Comenzaremos ahora; el tiempo es escaso, pero vamos a aprovecharlo al máximo", agregó la pediatra de 62 años que asumió por segunda vez tras un primer período entre 2006 y 2010.

La presidenta, que convocó a su primer consejo de gabinete para esta mañana y que se comprometió a tomar 50 medidas en los primeros 100 días de su mandato, aseguró que desea que el día que vuelva a dejar el palacio de La Moneda los chilenos "sientan que su vida ha cambiado para mejor, que Chile no es sólo un listado de indicadores o estadísticas sino una mejor patria para vivir, una mejor sociedad para toda su gente".

Con un crecimiento promedio del 5,4% en los últimos cuatro años, Chile es uno de los países más ricos y estables de la región. Su ingreso per cápita bordea los 20.000 dólares, pero tiene a su vez uno de los mayores índices de desigualdad social. La señal para la ciudadanía es que el primer proyecto a enviar al Congreso es el "bono marzo" un aporte monetario de 77 dólares para las familias más vulnerables .

En su primera alocución al país, desde un balcón de la casa de Gobierno ante 2.000 personas y junto a su madre, Angela Jeria, y su hijo, Sebastián Dávalos, Bachelet insistió en que es posible "un Chile diferente y mucho más justo".

La mandataria recalcó que su programa de Gobierno incluye una reforma educacional para instaurar la gratuidad universal a nivel universitario y una reforma tributaria que busca recaudar 8.200 millones de dólares, equivalentes al 3% del PBI.

"Soy hija de la educación pública, mi compromiso es que todos tengan oportunidad", afirmó. También prometió un cambio a la Constitución legada por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). "Mi compromiso es que esta plaza sea la plaza de la Constitución, pero de una Constitución nacida en democracia", agregó.

"Efectivamente tenemos un programa ambicioso. Estaremos desde hoy día mismo trabajando y (...) el principal objetivo será retomar una senda de dinamismo en la economía", dijo por su parte a la prensa el ministro de Hacienda, Alberto Arenas.

Tras ser investida en el mediodía de ayer en la sede del Congreso chileno, en el puerto de Valparaíso, Bachelet se convirtió en la primera presidenta en gobernar por segunda vez en Chile desde el fin de la dictadura.

La socialista recibió el Gobierno de manos de Sebastián Piñera, quien abandonó la presidencia asegurando irse "con la cabeza en alto", y que tras entregar la banda presidencial se retiró del Congreso manejando su propio auto. Los nuevos legisladores juraron antes del cambio de mando, mientras que el nuevo gabinete lo hizo tras la toma de poder por parte de Bachelet.

En el Parlamento, la dignataria cuenta con las mayorías necesarias para aprobar la reforma tributaria, pero necesitará negociar para aprobar la educativa y la constitucional.

A nivel interno, deberá enfrentar las divergencias que ya se observan en la amplia coalición política que la apoya, que incluye a democristianos, socialistas y comunistas. Estos últimos volvieron a integrar un Gobierno por primera vez en 40 años.

En la investidura, que estuvo marcada por el momento emotivo e histórico del encuentro de la mandataria con la presidenta del Senado, Isabel Allende (ver aparte), estuvieron presentes la presidenta argentina, Cristina de Kirchner; la brasileña Dilma Rousseff; y los jefes de Estado de Bolivia, Evo Morales; de Perú, Ollanta Humala; de Uruguay, José Mujica; de Paraguay, Horacio Cartes; de México, Enrique Peña Nieto; de Ecuador, Rafael Correa; y de Colombia, Juan Manuel Santos. Estados Unidos estuvo representado por su vicepresidente, Joe Biden, mientras que por España lo hizo el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón.

Agencias AFP, EFE, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

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