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Atormenta a Piñera más violencia en cárceles
Mientras 81 personas murieron en el fuego el pasado 8 de diciembre en la Cárcel San Miguel, otras cientos de miles enfrentan todavía el hacinamiento, conviven con ratas, grandes cantidades de basura y graves problemas sanitarios, según informó la Corte Suprema.
Ahora, la administración de Piñera deberá encargarse de esta situación, que comenzó a agravarse desde 1999, cuando comenzó a regir un nuevo sistema penal oral. Por la nueva normativa, el número de presos aumentó de 33.000 a 55.000, mientras otros 53.000 cumplen condenas alternativas, como la libertad vigilada o la reclusión nocturna.
«(La cárcel) es un tema endémico de Chile desde hace muchos años», señaló el presidente de la Corte Suprema, Milton Juica.
Así lo consideró también el propio mandatario, que durante la tragedia de San Miguel anunció un plan de desarrollo para el sector que, admitió, «ya no resiste más».
A pesar de este reconocimiento, Piñera debe vivir con una disyuntiva, debido a que durante su campaña presidencial había prometido mano dura contra la delincuencia y el narcotráfico, lo que se traduce en más encarcelamiento.
Desde el incendio, los acciones de protesta se reproducen. Un grupo de presos se manifestó ayer contra las condiciones de su encierro en la cárcel de la ciudad chilena de Quillota. Fuentes policiales narraron que los delincuentes se negaron a recibir alimentos, se encerraron en uno de los pabellones y se quejaron por el hacinamiento y los malos tratos. Esa cárcel tiene capacidad para 300 internos y alberga actualmente a 600.
Este incidente se sumó a los disturbios ocurridos el miércoles en la Penitenciaría de Santiago -donde hay más de 3.000 presos- y que se prolongaron por varias horas.
El ministro de Justicia, Felipe Bulnes, indicó que en los enfrentamientos hubo sesenta gendarmes heridos y aseguró que se desconocía el número exacto de reos en la misma situación.
En una llamada telefónica a Emol, el portal electrónico del diario El Mercurio, un preso que se identificó como «Camilo» aseguró que en la galería ocho del recinto había quince heridos graves, que presentan cortes y mordeduras de perros en sus rostros. Varios heridos se estaban desangrando y habían perdido el conocimiento, afirmó el hombre.
Agencias DPA, AFP y EFE

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