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Aumentan costos en quintales

La caída en los precios a cosecha 2014/15, a consecuencia de una supercosecha esperada en EE.UU., pega de lleno en las proyecciones de resultados locales. Frente a una ecuación de ingresos que depende del rinde y del precio a cosecha, y muchos rubros del costo de siembra que aumentan, queda claro que se necesitarán rindes más altos para cubrir los costos de siembra, protección de cultivos, cosecha, comercialización y costos fijos cuando se siembra en campo propio, a lo que hay que agregar el precio de arriendo si se siembra en campo arrendado.
Los rindes de indiferencia indican la cantidad de quintales requeridos para afrontar la totalidad de los costos, incluidos los de estructura. Para siembras en campo propio se requieren 37 quintales por hectárea para "salir hecho". Un mes atrás, con el precio del trigo a cosecha 15 u$s/t más alto que el actual (194 u$s/t vs. 179 u$s/t actuales), el rinde de indiferencia requerido era de 34 qq/ha.
En soja de 1ª son necesarios 23 qq/ha (vs. 21 qq/ha un mes atrás) para empatar los costos. En maíz, que es el cultivo que mayor inversión requiere, se necesitan 66 qq/ha (vs. 56 qq/ha un mes atrás). El girasol es el único que muestra precios que están más firmes a cosecha, y necesita menos quintales que un mes atrás para empatar costos.
Con este panorama es previsible que los planes de siembra se modifiquen, ya que entre una soja que necesita 23 qq/ha como piso de rinde o un girasol en el que se necesitan 17 qq/ha de rinde para salir hecho, muchos optarán por girasol.
El maíz muestra un piso de rinde cada vez más alto. En el caso de que un productor lo utilice como insumo en planteos ganaderos, o para su venta a un consumo cercano que implique un ahorro en los costos comerciales (especialmente en el flete), el maíz se defiende mejor del quebranto. Es previsible que la superficie caiga en forma marcada.
En campo arrendado los rindes de indiferencia pasaron de 43 a 46 qq/ha en trigo. En soja de 1ª se necesitan 28 qq/ha para cubrir costos (vs. 27 qq/ha un mes atrás). En maíz se necesitan 78 qq/ha (vs. 68 qq/ha un mes atrás).
Ante estas proyecciones, queda claro que los cultivos dependen cada vez más del clima para que los rindes sean altos y los números cierren.
Un factor que no depende del clima, y que puede sacar del quebranto proyectado al trigo y al maíz, es la eliminación de las retenciones a las exportaciones, que se llevan el 20% del precio FOB en maíz, y 23% en el trigo. Para un FOB actual de 186 u$s/t en maíz, las retenciones se llevan 37 u$s/t del precio. En trigo, con un FOB actual de 310 u$s/t, las retenciones se llevan 71 u$s/t.
En el trigo se mantienen las restricciones a la exportación que generan saldos excedentes y distorsionan la operatoria comercial. Una vez descontado todo el consumo interno proyectado hasta la nueva cosecha, sobra 1,5 mill.t que podrían exportarse. La falta de competencia entre el consumo y la exportación lleva a que la brecha entre el FAS teórico y el FAS de mercado sea hoy del orden de 38 u$s/t. No se trata de una cifra menor.

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