2 de agosto 2010 - 00:00

Aunque sin sorpresas, buen show de Erskine

A 30 años de su visita como parte del mítico Weather Report, Peter Erskine volvió a tocar en Buenos Aires muy bien acompañado, y aunque no deslumbró, el recital mostró cohesión y sencillez.
A 30 años de su visita como parte del mítico Weather Report, Peter Erskine volvió a tocar en Buenos Aires muy bien acompañado, y aunque no deslumbró, el recital mostró cohesión y sencillez.
Peter Erskine (batería). Con Vardan Ovsepian (piano) y DaErskine (bajo). (Teatro ND/Ateneo, 31 de julio).

Entre pìezas con ritmo más marcado y una serie de baladas, entre cierto aire pop e improvisaciones del jazz más clásico, entre el liderazgo desde la batería y el lugar destacado que otorga a sus compañeros en el trío. Por esos lugares se movió el baterista y compositor Peter Erskine, que llegó a Buenos Aires 30 años después de su anterior visita, cuando había venido para tocar en el Luna Park como parte del mítico Weather Report.

Para este retorno tanto tiempo después (con lo que bromeó durante el concierto), el músico eligió un camino totalmente diferente. Armó un repertorio con temas propios y de sus músicos; más típicamente jazzísticos los suyos, más «étnicos» y pop los de su pianista Vardan Ovsepian (un armenio de brillantes técnica y capacidad de improvisación) y de su sobrino, el bajista Damian Erskine. El tratamiento de esas piezas -poco más de una decena en una hora y media de concierto- fue relativamente clásico: presentación-sector libre-reexposición. Casi siempre le cupo al piano, como instrumento «cantante», el lugar central; a lo que se agrega el destacado virtuosismo de Ovsepian. Para su propia batería y para el bajo -que Damian maneja también con soltura-, Erskine reservó en general el tradicional lugar de «base», como se lo suele mencionar en la jerga musical. Y únicamente sobre el final de la actuación, tuvo su momento solista con una larga improvisación en la que ni siquiera se privó de jugar con el ritmo de chacarera, en homenaje también a su amiga, la cantante argentina Chany Suárez presente en la sala.

No fue una noche deslumbrante ni sorprendente, y hasta podría decirse que los muy numerosos pergaminos de Erskine están por encima de este show. Pero fue un concierto sin fisuras, prolijo, con buenos momentos individuales, con una cohesión grupal impecable, y con una sencillez que permitió escuchar sin sobresaltos.

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