En la mayoría de los países –los lógicos, los normales, los previsibles- se alienta a las empresas locales para que vendan sus productos fuera de las fronteras. En la Argentina, se las castiga. La urgencia por achicar el agujero fiscal fue el argumento esgrimido para avanzar en la modificación de retenciones y reintegros a las exportaciones. Con un mercado interno complicado, la esperanza de las automotrices está en el exterior. El dato que preocupa es que en algunas terminales no cierran los números. La semana pasada, en esta columna, se reprodujo una frase escuchada en una de ellas: “perdemos plata exportando”. Por este motivo, parece verosímil que haya una decisión de “pisar” exportaciones ante un escenario poco atractivo. La ola de suspensiones en casi todas las terminales se debe, obviamente, a la caída de producción. Toyota, como es sabido, es la excepción. El último dato difundido por ADEFA muestra que en el primer bimestre las exportaciones cayeron 9,5% respecto a igual período del año pasado, algo difícil de entender cuando en el medio el dólar subió más de 100%. También suma otro elemento incomprensible que esta baja se produzca cuando el mercado brasileño –el principal destino de los 0 km argentinos- está creciendo (en febrero lo hizo en un 26% interanual). Hoy representa 65% de las ventas de las automotrices locales cuando, en el pico de la “brasildependencia”, superaba el 80% de los envíos. Parte de esa baja se explica por la crisis económica de ese país de los últimos años que redujo su demanda pero hay también un “factor argentino”. La modificación que introdujo la resolución 767/18 golpea principalmente a las exportaciones a Brasil ya que le redujo los reintegros del 6,5% al 2% mientras que los mantuvo sin cambios para los destinos extrazona. Para que se entienda, vender a Brasil es menos atractivo que a otros países. A esto se suma una retención de $3 por dólar que afecta a todos por igual. En algún caso, se hicieron los números y aseguran que están perdiendo u$s500 por cada unidad exportada.
Hay otro problema que puede estar gestándose y tiene que ver con las exportaciones y las importaciones. El dato lo acercó el misterioso Sr 5, una fuente que suele manejar buena información de sector (muy locuaz en la época de la interna en ADEFA que terminó con el portazo de Toyota). “Hay que estar atento con el Flex”, aconsejó del otro lado del teléfono, al referirse al coeficiente que regula el intercambio comercial con Brasil. Según su opinión, el mercado puede tener este año un récord de participación de vehículos importados. No en volumen, porque el mercado será más chico, pero sí en porcentaje. Esto se produciría hacia la segunda parte del año. En el primer semestre se mantendrá la relación 70% importados-30% nacionales, porque el stock de 204.000 unidades alcanzará para cubrir los próximos 4 meses como mínimo y se acumuló con esa proporción. Una vez, liquidados esos 0 km, la participación de autos nacionales tendrá una merma. “Puede llegar a 75%” dice. Según ADEFA, las ventas mayoristas del primer bimestre muestran un 73,7% de participación de importados. Esto se debe a que modelos “made in Argentina” como Fluence, Focus, Surán, ya no se producen. Otros, como los Peugeot 308 y 408, también están en declive. Los consumidores tendrán que optar por alternativas importadas, salvo Cruze y Cronos. A su vez, se dejarán de exportar. En algún caso, como la Surán, se reemplazará por el proyecto Tarek pero falta más un año para que salga a la luz. Peugeot tendrá la producción del nuevo 208 y 2008. el primero en 2020, el otro un año después. Los otros (Renault y Ford) , no. Es cierto que están las pick-ups cordobesas de Renault y Mercedes-Benz que postergaron su salida prevista para este año. (El Sr 5 alerta que marzo es clave porque Renault va a definir la nueva fecha de lanzamiento, en algún momento del 2020). Por lo que estos modelos tampoco servirán para ayudar a equilibrar la balanza comercial este año. Nissan lanzó su Frontier pero por el efecto “reintegros” sus números están complicados y está reduciendo sus planes de producción y exportación. Hasta ahora el Flex venía bajando. En los últimos meses estaba en 0,6/0,8 como consecuencia de la devaluación. Lo normal es por debajo de 1.5. De esta manera, en este tramo se está cumpliendo. Sin embargo, en el acumulado se está en 1.8. Si la tendencia a la baja se frena y no se cumple con el equilibrio en 2020, la automotrices serán sancionadas. Pero ese -como dijo el Sr 5- será problema de otro Gobierno.
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