El Gobierno hizo coincidir ayer el paro nacional de la CGT con un pliego de recomendaciones a los gremios que incluye la aplicación del voto electrónico y más controles sobre las elecciones internas así como respetar el cupo femenino. Se trata de una avanzada legalista que este diario había adelantado el 15 de marzo y que apunta a hostigar a los dirigentes sindicales, en general poco afectos al control externo de sus mecanismos de renovación.
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Las disposiciones, publicadas en el Boletín Oficial, partieron de la Dirección de Asociaciones Sindicales del Ministerio de Trabajo, a cargo del abogado Horacio Pitrau. Entre las recomendaciones figura una mayor regulación en la conformación de las juntas electorales; la utilización del voto electrónico; respeto a la integración de 30% de mujeres en los cargos electivos de las conducciones gremiales, y la prohibición de participar en comicios para candidatos con causas penales.
Los planteos tienen como destinatarios principales los sindicatos que funcionan en la órbita de la CGT y hasta la propia central obrera. Es que el ministro Jorge Triaca les dio aire a las impugnaciones que presentó el rural Gerónimo Venegas al congreso de unidad de agosto pasado, que terminó con la formación de un triunvirato de conducción. Venegas objetó ese sistema de liderazgo no previsto en el estatuto de la CGT- entre otros ítems de aquella convocatoria. Mientras que por su cuenta, Trabajo puso el foco en la falta de mujeres en el Consejo Directivo de la CGT. De acuerdo a la ley de cupo, debería contar con 30% de mujeres.
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