7 de octubre 2010 - 00:00

Avatares de Berlín

 
  • Si hubo rispidez en el almuerzo entre Cristina de Kirchner y Angela Merkel, el buen gusto con que se sirvió todo quedó completamente a salvo. Tanto fue así que la diputada Carmen Nebreda, encantada por el diseño del menú impreso en elegante papel con filetes dorados y el sello de la Bundestag, le pidió a Merkel si podía conservarlo como recuerdo. La canciller alemana se lo concedió, desde ya. Eso no era complicado.


  • Durante la ejecución del Himno Nacional Argentino por parte de la banda, hubo una ligera variación musical que desconcertó a quienes lo cantaban: la repetición, a la manera de ritornello, de una de las estrofas (la que corresponde a «y los libres del mundo responden»). Nadie trató más tarde de decodificar algún sentido oculto en tal variante.