La pierna que exhibió toda la noche Angelina Jolie, se convirtió ayer en cuenta de Twitter @AngiesRightLeg, con 13.000 seguidores.
Mas que la organización, la duración de la ceremonia, los no muy inspirados chistes de Billy Crystal e, incluso, los premios mismos, ayer las redes sociales destacaron dos cosas de los Oscar 2012: la pierna al aire de Angelina Jolie y el pezón que se le habría escapado a Jennifer Lopez a causa de su temerario escote. El vestido de terciopelo negro de Versace que lució Jolie tenía un tajo hasta la cadera, por el cual la actriz se ocupó de hacer sobresalir en todo momento su pierna derecha, que lucía como una estilizada pero tensa columna. Jolie mantuvo su rígida postura incluso cuando le tocó presentar los Oscar a los mejores guiones. En segundos, ya un usuario anónimo había creado la cuenta en Twitter @AngiesRightLeg (la pierna derecha de Angie), que a primera hora del lunes sumaba más de 13.000 seguidores. También circularon numerosas fotos del pronunciado escote del vestido de Zuhair Murad que llevó Jennifer López, y en las que una sombra oscura sugiere el asomo de un pezón en busca de libertad. Una cuenta en Twitter fue abierta inmediatamente y, bajo el nombre @JLosNipple, el asfixiado pezón que ya tiene más de 2.000 seguidores comenta: «No culpen a Jennifer, yo soy responsable... no podía respirar».
La sala del ex Teatro Kodak, que como siempre, congregaba a toda la aristocracia hollywoodense («acá se ve cómo unos millonarios le entregan una estatuilla dorada a otros millonarios» había dicho Billy Crystal) se puso de pie cuatro veces a lo largo de la ceremonia. La más llamativa -condescendiente o culposa, como se quiera ver- fue cuando ganó Octavia Spencer, una de las mucamas negras más sufridas y más rebeldes de «Historias cruzadas», al punto de hacerle comer, con engaños, un manjar escatológico a su desalmada ex patrona. Acaso sorprendida o acongojada por ese agasajo, Spencer fue la única que lloró al agradecer su premio. Los otras ocasiones en que las estrellas se levantaron de sus butacas fueron más previsibles: al final de la performance del Cirque du Soleil y cuando ganaron Christopher Plummer y Meryl Streep.
Algunas novedades de esta entrega fueron que por primera vez mostraron a un «ocupador de butacas»; presentado por Tom Hanks como Mr. Carl, el hombre es un veterano en esas lides, ya que cumple la misión de no dejar vacíos los asientos de las estrellas que suben a presentar algún premio desde hace 59 años. Otra fue la presencia de unas especies de chocolatineras en los intervalos, probablemente para reforzar el ambiente de cine en el cine. Y una tercera que, por primera vez, el bloque necrológico incluyó gente de «oficios laterales»: dos agentes artísticos y un director de cine experimental.
Gracias a «El artista», Jean Dujardin obtuvo el premio a mejor actor que no lograron anteriores franceses nominados: Charles Boyer y Gerard Depardieu. Al actor francés -que ya venía acostumbrado a ganar en todos las premiaciones previas en EE.UU. y la Palma de Oro en Cannes, entre otros galardones-, se lo vio muy relajado. Tanto que tuvo tiempo de recordar que el anfitrión de la ceremonia de 1929 (cuando ganó la última muda) fue Douglas Fairbanks, que la invitación a la cena salía 5 dólares y la entrega propiamente dicha duró 15 minutos. Por su parte, el director Michel Hazanavicius dedicó su film «a Billy Wilder, a Billy Wilder y a Billy Wilder», que empezó de guionista en el mudo. Eso no sin antes consolar a su esposa, la franco-argentina Berenice Bejo, mal nominada como «actriz de reparto» y perdedora frente a Octavia Spencer. «Tú fuiste mi inspiración para esta película», «gracias por estar en el film y en mi vida... «te amo», fueron algunas de las frases que le dedicó cuando subió todo el elenco al escenario.
En viejos tiempos, el Oscar a la trayectoria era un momento de gran emoción en la noche de los premios. Ahora se entrega unos días antes, casi a escondidas, y cuando debería ser su gran momento apenas muestran a los galardonados y ni siquiera los dejan saludar. Esto les pasó el domingo al venerable James Earl Jones y el anciano maquillador Dick Smith («El padrino», «Amadeus», etc), y también a la famosa Oprah Winfrey, que recibió el premio Jean Hersholt que honra labores humanitarias. *Peor aún, el Oscar al mérito técnico y científico apenas fue informado en un video y pasó prácticamente inadvertido, y eso que se trataba del gran Douglas Trumbull, responsable de los efectos visuales de «2001», «Encuentros cercanos del tercer tipo», «Blade Runner» y «El árbol de la vida», entre otras asombrosas creaciones. Tanto se habló de ver cine en pantalla grande, y no dedicaron un minuto para aplaudir de pie a uno de los hombres que mejor contribuyeron a llevar público a las salas de cine.
Hay una compensación. Ese Oscar se entregó el pasado 12 de febrero, en un acto solo para técnicos e ingenieros, entre iguales, digamos, y donde también se entregaron plaquetas y diplomas de reconocimiento a diversos equipos. Se entiende, toda esta gente es poco glamorosa. Pero gracias a ella es que el público puede disfrutar de las películas.
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