29 de agosto 2014 - 00:25

Avatares

Como en los viejos tiempos los empresarios esperaban tener una palabra con el ministro de Economía. Saben que hoy tiene mucho peso en el gabinete y esto se notó ayer. Kicillof ingresó al Hotel Alvear caminando apurado, casi sin detenerse para saludar. Cuando pasó al Salón vip, se lo pudo ver conversando animadamente con Carlos de la Vega, Carlos Wagner, Cristiano Ratazzi, Adelmo Gabbi y Eduardo Eurnekian.

Las tarjetas azules habilitaban para acceder al vip donde los expositores conversaban con los anfitriones, Susan Segal y Carlos de la Vega. A este recinto ingresó también el representante de negocios de la embajada de Estados Unidos, Kevin Sullivan, entre otros. Pero tanto en esa zona exclusiva como fuera de ella, se escuchaban lamentos por la situación económica. Tal es el caso de los representantes de la industria automotriz, quienes con Cristiano Rattazzi a la cabeza auguran que las ventas continuarán cayendo. No se pueden importar insumos casi y las terminales no están dispuestas a financiarlos. La deuda con las casas matrices ya alcanza los 2.000 millones de dólares señalan.

El paro convocado por la CGT opositora obligó al Hotel Alvear a que sus empleados pernocten en el establecimiento para garantizar que todo estuviera listo para recibir a los más de 1.000 asistentes al tradicional encuentro del Consejo de las Américas. Si bien el tránsito parecía más el de un día sábado, hubo complicaciones para llegar. Tal es el caso de Hermes Binner, a quien un piquete le impidió hablar ante el auditorio.

"Sin Vaca Muerta, hasta a los candidatos les costaría vender esperanza", coincidían los empresarios. Tomas Hess, de Esso, ratificaba que el potencial que tiene la Argentina es inmenso. También reconocía que se iba a necesitar mucha inversión aunque no duda que vendrá. Sin embargo, el problema para que Vaca Muerta libere su potencial hoy pasa por la firma de un funcionario para que destrabe las importaciones. "Le envié varias cartas al ministro de Economía, otras tantas al secretario de Comercio pidiéndole que me destrabe la importación de arena", comentó con desazón. "Aún no logré una respuesta", comentó.

La ministra Débora Giorgi en su exposición habló del rol de YPF para alcanzar el autoabastecimiento energético y aseguró que, en ese escenario, el saldo comercial tendría un saldo positivo en u$s 16.270 millones y las cuentas fiscales alcanzarían el equilibrio. Sería óptimo que ello sucediera velozmente, pero no es el caso. Recalcó que la petrolera nacional tiene previstas inversiones por u$s 37.000 millones, compuestos por una inversión de u$s 28.000 millones para exploración y producción y otros u$s 9.000 millones para refinación, transporte y GNL.

Los precandidatos presidenciales Daniel Scioli (FpV), Mauricio Macri (PRO) y Ernesto Sanz (UCR) expusieron también ayer. Scioli afirmó que "el verdadero cambio" a partir de las elecciones presidenciales del año próximo "no es cambiar todo, ni volver a empezar" y reclamó el voto a un candidato "previsible", para no caer en la "improvisación". Macri cuestionó la política económica del Gobierno nacional, dijo que está "muy preocupado" por la situación y la recesión. "Esta recesión no creo que sea producto de una realidad externa, como en 2009, sino centralmente a un mal manejo del Gobierno en la administración del día a día", señaló y criticó "el desmanejo presupuestario" que produjo "un déficit fiscal e inflaciones galopantes". Sanz, en tanto, cuestionó al Poder Ejecutivo Nacional por la "falta de transparencia, la indecencia y la corrupción". El que no llegó pese a que se esperaba fue Sergio Massa (su nombre figuraba en el programa del Council). No asistió al evento porque estaba preparando la propuesta de su partido para aportar a la solución del problema de la deuda (ver pág. 5), según se encargó de explicar José Ignacio de Mendiguren a cada uno que preguntaba.

Quien también participó de la tradicional reunión fue el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, quien afirmó que "seguimos y seguiremos apostando a generar trabajo genuino". Es que ayer suscribió, junto con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y representantes de la actividad ladrillera en el país, un convenio de cooperación para la implementación de un programa de apoyo al empleo y la producción del sector, que beneficia a unas 160.000 familias.

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