18 de julio 2012 - 00:00

Avatares de TV

En «Graduados», Paola Barrientos como la psiquiatra que recibe a un nuevo paciente, Guillermo Coppola.
En «Graduados», Paola Barrientos como la psiquiatra que recibe a un nuevo paciente, Guillermo Coppola.
 
  • Nueva victoria de «Graduados» el lunes, que con 26.7 se convirtió en lo más visto del día y relegó al segundo lugar a Marcelo Tinelli, quien cayó a la cifra más baja de los últimos tiempos: 22.6. Si bien estos dos programas no compiten y «Graduados» se emite en un horario de mayor encendido contra «Cantando por un sueño», la baja abrupta de Tinelli podría atribuirse al «atractivo» que ensayó el lunes y que habrá sido, por su fracaso, debut y despedida. Como con el custodio Tito de Ricardo Fort el año pasado, ahora dio protagonismo a los patovicas que cuidan a la familia Caniggia. Apasionante.

  • En cambio «Graduados» mostró el lunes una de las grandes vueltas de tuerca del guión: Loli (Nancy Duplaá) le confesó a su esposo, el personaje que interpreta Luciano Cáceres, la verdad sobre la paternidad de Martín (Gastón Soffritti), quien no es hijo de Cáceres sino de Andy (Daniel Hendler). Por el consultorio de Victoria Lauría (Paola Barrientos), pasó ayer Guillermo Coppola, que discurre sobre su relación con las mujeres, y más adelante llegará Charly García.  

  • Sorprendieron las declaraciones de Gastón Pauls en «Mundo Casella», quien confesó que su productora Rosstoc estaba destinada a la quiebra porque la había encarado en uno de los momentos más turbulentos de su vida: en el que consumía cocaína. «Yo abrí mi productora en un momento de consumo», confesó Pauls. «El consumidor de sustancias es una persona que, primero, se está queriendo poco. En ese momento, que me quería poco, me tentaron para armar una productora y yo dije: Dale, dale, dale. Y yo firmaba los papeles. ¿por qué no iba a firmarlos?», explicó. «Hoy que no estoy consumiendo entiendo desde dónde arranqué, y una cosa que arranca en ese estado personal, físico y anímico es difícil que vaya a terminar bien», agregó. Rosstoc trabajó principalmente en «Canal 7» pero también en «América» y su mayor éxito fue «Todos contra Juan».

  • Concluyó la primera temporada de la versión local de «En terapia», que en HBO ya emitió las temporadas subsiguientes. La que se vio en «Canal 7» terminó con el psiquiatra separado de su esposa y con la duda de si seguirá el análisis con su terapeuta Norma Aleandro. El resto de los personajes, sus pacientes, también dejaron interrogantes abiertos. Todo indica que tendrá segunda parte a cargo de Dori Media pero se desconoce si será por «Canal 7».

  • Tan bien funciona «La voz argentina» los domingos en «Telefé» que Tomás Yankelevich se arriesgó a ponerlo a competir también los martes contra la «Maratón gay» de Marcelo Tinelli, que hasta ahora fue lo que mejor midió de «Showmatch». Si bien el programa de Marley es un claro derivado de «American idol», tiene claros ingredientes que lo diferencian, asi como «Cantando» también es una copia inspirada en el show musical pero que presenta sus particularidades. El programa de Marley parece funcionar por el énfasis en la fibra emotiva, las historias de los participantes, los familiares felices y otros tantos molestos por el criterio de selección de los jueces. Hasta el debut de «Glee» en TV abierta, por «Telefé» (serie inspirada en el concurso de canto pero que con humor negro satiriza a sus concursantes) se ubicó cuarto más visto del domingo.


  • Debutó el lunes a las 23 en «Encuentro» el clásico largometraje documental «Shoah» (Holocausto), que fue estrenada en 1985 y consta de nueve horas de duración, que serán repartida en nueve capítulos de una hora (ya se vio el primero). Se trata de una producción del intelectual francés Claude Lanzmann filmada a lo largo de diez años en diferentes continentes y que está compuesta por testimonios, en primera persona, de víctimas, testigos y nazis arrepentidos por los asesinatos a 6 millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Cada uno de los invitados cuenta su vivencia en formato entrevista, donde Lanzmann interviene para evocar los recuerdos de cada uno, en ocasiones preguntando por detalles técnicos (sobre el número de vagones de cierto tren, o la capacidad de cierto horno crematorio), o por emociones, sentimientos y detalles. Lanzmann, en cambio, evita toda forma de «reconstrucción», ya que por su posición filosófica considera que la Shoa es «irrepresentable». Eso le valió varias disputas agrias contra muchos cineastas, entre ellos Steven Spielberg, ya que tildó a «La lista de Schindler» de «film obsceno y comercial».
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