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Básquet, pan y circo
En esta época de crisis y números rojos en muchísimas actividades (no solo en las deportivas profesionales) lo del basquet se introduce llamativamente en esta realidad.
Equipos con presupuestos de decenas de millones de pesos ubicados en provincias en las que sus habitantes (la mayoría de ellos) no tienen las necesidades básicas satisfechas y mucho menos una calidad de vida ni siquiera de tercer mundo.
El presupuesto promedio para esta Liga será de veinte millones de pesos por entidad participante. Esto sale de sumar todo el dinero que destinará cada club para su funcionamiento, es decir lo que gastará el mas pudiente hasta el mas humilde.
O sea que los clubes del basquet profesional insertarán al circuito cerca de cuatrocientos millones de pesos en principio para la competencia de primera que se avecina.
Esta competencia que se originó de la mano del inolvidable León Najnudel en 1984 si se hubiese llevado a cabo en un pais normal y sin inflación, al dia de hoy llevaría aportado una cifra cercana a los 14.000 millones de pesos.
La mayoría, por no decir la totalidad, de los titulares de los clubes participantes coinciden en que "nunca club alguno ganó dinero participando en la Liga Nacional de Basquet, siempre la mayoría termina con déficit". Esto lo reafirmaba entre otros Oscar Ledesma de Olimpico de La Banda (Santiago del Estero) en declaraciones periodisticas a medios radiales de CABA hace menos de un mes.
Ante estos números, impropios para la Argentina que hoy transitamos, surgen preguntas inevitables, una de ellas ¿En que gastan los clubes semejantes cantidades de dinero?, el interrogante es fácil de responder. Sueldos de jugadores, directores técnicos, colaboradores, logística, traslados, alojamientos,etc.
Lo que genera la lógica duda es otra inquietud. La inversión publicitaria privada es casi nula en la mayoría de los casos y lo que se puede deducir es un porcentaje muy pequeño, que no incide favorablemente en la economía de los participantes.
Muchos clubes reconocen públicamente que "nuestro principal sponsor es el Estado provincial y municipal".
Entonces surge inevitable y contundente el dilema moral.
Compatriotas que no la pasan bien, viven en lugares donde se construyeron fastuosos estadios, se pagan sueldos astronómicos con el dinero que debería destinarse a otras prioridades. Provincias con salud pública casi inexistente, con maestros y policias en huelga permanente, sin redes de gas domiciliario y en muchos lugares sin agua potable, destinan dinero público a financiar equipos que juegan basquetbol profesional.
Si la curiosidad lleva al lector a preguntarse que provincias pobres tienen los equipos mas ricos y de que partido politico son sus gobernantes, y que cargo y/o relación politico partidaria tiene los dirigentes de esos clubes, seguro será un asombro.
Es probable que nada cambie y que el dinero que debe destinarse desde el Estado a contribuir a mejorar la calidad de vida de los habitantes de esos territorios se siga destinando al "pan y circo". Indispensable para que puedan seguir en el poder algunos que han llegado a la politica para valerse de ella.
Depués de todo, como diría alguien tan ciertamente "Esto es Argentina, esto es el Basquet".


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