“Batman vs. Superman”: la batalla de dos super-egos

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"Batman vs. Superman: el origen de la justicia" ("Batman vs. Superman: Dawn of Justice", EE.UU., 2016). Dir.: Z. Snyder. Int.: B. Affleck, H. Cavill, A. Adams, J. Esienberg, J. Irons, D. Lane, L. Fishburne.

Frankenstein peleó contra el Hombre Lobo, Alien lo hizo con Depredador, y finalmente Batman se enfrenta a Superman. La única duda de esta lucha es que, a diferencia de los anteriormente citados, Batman y Superman no son monstruos sino paladines de la justicia, entonces la pregunta es por qué deberían enfrentarse. Aquí esta el quid en esta película en la que Zack Snyder, el director de obras maestras como "300" y "Watchmen", se las arregla para volver creíble este duelo a muerte entre los dos superhéroes más famosos.

Lo primero que hace para lograrlo es ofrecer una visión distinta de ambos personajes: Batman, que nunca fue un ser muy luminoso, por algo lo llaman el "caballero de la noche", aquí directamente se parece más a Drácula que a él mismo. Y además es más violento que nunca. El hombre de acero, en tanto, es aquí una especie de semidiós a quien solo le importan sus misiones, sin preocuparse por las bajas que puedan ocurrir a modo de "fuego amistoso" cuando rompe un edificio o hace lo que sea para vencer a los villanos.

Este Superman, tampoco muy simpático, hace sonar o explotar cuando levanta vuelo y aterriza, y logra que haya gente que crea que es un peligro para la humanidad, empezando por el propio Batman.

En el medio de los dos superhéroes hay muchos personajes, quizá demasiados, pero el importante es Lex Luthor, el famoso archivillano de Superman que aquí mete cizaña entre ambos personajes para lograr el improbable duelo de gigantes que se gesta en la segunda mitad de este largo film (dos horas y media), y que da lugar a una secuencia antológica que realmente justifica el precio de la entrada al cine.

"Batman vs, Superman" empieza con una majestuosa secuencia de superacción y cine catástrofe, pero luego deriva en demasiadas intrigas dialogadas tendientes a lograr el duelo estelar. Media hora menos de metraje no le hubiera venido mal, pero de todo modos el director usa los efectos especiales con sabiduría, y sobre todo sabe cómo transformar los dos íconos del comic hacia su lado más oscuro para lograr un enfrentamiento convincente.

Henry Cavill, que ya había interpretado a Superman, no ofrece novedades y lo hace muy bien, pero el que sorprende es un agrio Ben Affleck como el Batman mas oscuro y violento de todos los tiempos. Jeremy Irons es un Alfred con diálogos muy ocurrentes, y el que se roba varias las escenas es el excelente Lex Luthor que compone Jesse Eisenberg. También hay una sorpresiva Gal Gadot, como la Mujer Maravilla, que lamentablemente aparece poco. "Batman vs. Superman" no es una película perfecta ni mucho menos, pero sí una con escenas contundentes que ningún fan de estos personajes querrá perderse.

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