El trabajo destaca que si las monedas mantuvieran los actuales niveles, el tipo de cambio bilateral volvería a los niveles registrados en el cuarto trimestre de 2010. Desde fines de agosto, la depreciación nominal del real contra el peso llegó al 16,8%.
De acuerdo con la visión oficial, para medir la variación en el valor del real sobre la competitividad argentina (especialmente desde el punto de vista industrial) «debemos salir de una óptica excesivamente cortoplacista y realizar un análisis desde una perspectiva de más largo plazo».
El Central se cuida especialmente de no efectuar comparaciones que tengan en cuenta el tipo de cambio en términos reales, es decir los niveles de inflación en uno y otro país. Esto se debe a que un estudio que tenga en cuenta la inflación real de la Argentina perdería toda credibilidad, al estimarse un incremento de precios de apenas el 9% (menos de la mitad que la cifra real).
Por eso, la entidad usa un parámetro mucho más creíble, que es la evolución de los índices salariales en ambos países, pero deflactados por la evolución de los respectivos tipos de cambio. «Como resultado se observa que el tipo de cambio real bilateral se mantiene depreciado respecto de los primeros años de la reciente recuperación económica y a los valores vigentes durante la convertibilidad», asegura la institución que preside Mercedes Marcó del Pont.
El dólar en Brasil tuvo un fuerte salto desde 1,53 real que había tocado a fines de julio a más de 1,88, que fue el cierre de ayer, aunque hace diez días había tocado el nivel de 1,95, hecho que es seguido de cerca por el ministro de Finanzas, Guido Mantega. Este incremento de casi el 20% contrastó con el alza del dólar en el mercado local, que subió poco más del 1% en relación con el peso. La fuerte fuga de capitales y la incertidumbre que se instaló entre los inversores ante el movimiento cambiario provocaron que el Gobierno decidiera prácticamente congelar el tipo de cambio por lo menos hasta las elecciones.
El mensaje que se busca dar desde el Central es muy claro: a pesar de la devaluación de Brasil, la industria argentina está lejos de perder competitividad en relación con el vecino país. Por lo tanto, no es necesario avanzar en ninguna corrección cambiaria, al menos a la hora de comparar la competitividad de la Argentina con la brasileña.
Estas son otras consideraciones que realiza el trabajo elaborado por el BCRA:


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