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Berlinale, entre la revolución digital y el drama refugiados
• EL FIN DE SEMANA FUERON BIEN RECIBIDOS FILMS DE LOS ARGENTINOS DANIEL BURMAN Y MÁXIMO SCHONFELD
Isabelle Huppert con la directora Mia Hansen-Love y Roman Kolinka en la presentación de “L’Avenir”, uno de los films en concurso, en una Berlinale en la que, salvo una retrospectiva en formato de celuloide, las más de 400 películas se exhiben en DCP (“Digital Cinema Package”).
La revolución digital ha afectado al festival en todos sus aspectos: salvo la retrospectiva en formato celuloide, dedicada al cine de las dos Alemanias en los años 60, las más de 400 películas se exhiben en DCP "digital cinema package", o discos rígidos, que requieren una computadora conectada al proyector. Este año se eliminó el voluminoso catálago, costoso de producir, y el material de prensa y las fotos oficiales se obtienen en una página de internet interactiva, bilingüe y sustanciosa., www.berlinale.de. El crítico que no se sube al transporte digital es un cero a la izquierda.
La competencia oficial se largó briosa con dos películas que retratan el malestar de gente del Mediterráneo. Fue bien recibida la tunecina "Hedi", el retrato de un hombre de clase media, cuya inercia vital revela más de lo que uno quisiera saber sobre las condiciones políticas desesperanzadas de ese país después de la "primavera árabe". El poderoso documental italiano "Fuocoammare"/ "Fire on the Sea", sobre la crisis de inmigrantes que entran de Africa por la isla de Lampedusa, y mueren como moscas en el cruce, sacudió a la prensa. Combinando recursos del neorrealismo con una estética de planos secuencias y monocromatismo, la película borra las distinciones entre el documental estricto y los bordados de la ficción. Tema para discutir es la cámara que registra en primeros planos implacables no sólo el sufrimiento físico de los inmigrantes sino también, sin velo, el acto de morir.
Isabelle Huppert figura emblemática de un cine francés sofisticado- se puso al servicio de una joven directora, Mia Hansen-Love, formada como crítica en los famosos Cahiers du Cinéma, para retratar en "L'Avenir" a una profesora de filosofía a quien se le cae la estantería personal y profesional. El cómo salir de la crisis es el quid de esta cuestión, desarrollada de manera intimista, desde un costado femenino, no feminista, que provocó un intercambio animado entre la directora y una periodista norteamericana, molesta porque se ve a Isabelle Huppert lavando platos.
Argentinos
En la función para el periodismo fueron bien recibidas las dos películas argentinas del Panorama: "El Rey del Once", acabada de estrenar en Buenos Aires, dirigida por Daniel Burman; y "La helada negra", de Máximo Schonfeld. Dramas costumbristas en sentido amplio ambientados en la urbe porteña y el campo entrerriano- los dos largometrajes salen de la biografía de sus directores. Ambos conversaron con el público, develando entretelones de los guiones que escribieron y produjeron, y el uso de actores no profesionales en escenarios que les son familiares: Burman vivió hasta los veinte años en la comunidad judía del Once y Schonfeld es descendientes de los alemanes del Volga que emigraron del Rusia a la Argentina. Rodada durante cuatro años en la localidad de Crespo, Entre Rios, y segundo largometraje de Schonfeld (el primero, "Germania", transcurre en el mismo lugar y con la misma gente), "La helada negra" es una película que ofrece, a través de una factura cuidada, una visión de lo sacro popular enraizado en lo cotidiano. Propone un contraste interesante con el film de Burman, donde lo religioso judío se muestra y explica, culminando, de manera no del todo convincente, en la conversión del protagonista de un lunes a domingo. Ambos cineastas vinieron a mostrar dos buenos ejemplos de cine independiente argentino. En Berlin siempre encuentra su público.


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