18 de mayo 2011 - 00:00

Berlusconi aún confía en reponerse de su derrota

Roma - Será necesaria una segunda vuelta en ciudades italianas clave, como Milán y Nápoles, para determinar el ganador de las elecciones locales del domingo y lunes, pero la mayoría de los analistas coincide en que el primer ministro, Silvio Berlusconi, ha sido el principal perdedor en la primera ronda.

«Fue el primer ministro el derrotado», aseguró ayer Giuliano Ferrara, editor jefe de Il Folio, un diario que forma parte del imperio mediático de Berlusconi.

Sin embargo, sigue abierta la pregunta sobre si el resultado final supondrá un golpe temporal para el primer ministro de 74 años, como sugirió Ferrara, o si dividirá la coalición de centroderecha dos años antes de que culmine su mandato en el Gobierno.

Para Massimo Giannini, editor jefe del diario de izquierda La Repubblica, «el cuento de hadas ha terminado» para Berlusconi. «Esta vez está el voto de (casi) 13 millones de italianos», señaló.

Pese a la naturaleza local de las elecciones del último domingo y el lunes, Berlusconi convirtió la campaña electoral en una misión personal y la votación, en un test de la popularidad de su Gobierno. Además, destacó la importancia para el centroderecha de mantener su ciudad natal, Milán, gobernada por una alianza en ocasiones difícil entre el partido Pueblo de la Libertad (PDL) y la federalista Liga Norte. Pero ayer, los titulares de los diarios fueron contundentes: «Shock para Berlusconi en Milán», tituló el moderado La Stampa. «Un mal soplo en Milán», dijo Libero, de derecha. Mientras, Il Giornale, cuya dueña es la familia de Berlusconi, señaló que el PDL y la Liga Norte están en crisis.

Todos se referían a la forma en que el candidato de centroizquierda a la alcaldía de Milán, Giuliano Pisapia, logró hacerse con la mayor parte de los votos, obligando a acudir a una segunda vuelta a Letizia Moratti, la candidata del centroderecha.

La derrota para Berlusconi fue tanto de forma como de fondo, en una campaña marcada por «una inclinación hacia el extremismo», señaló Massimo Franco, del diario liberal moderado Corriere della Sera.

Las cosas empezaron mal para Moratti cuando uno de los integrantes de su lista de candidatos admitió ser responsable de los pósters colgados en los muros de la ciudad en los que se leía: «Saquen a las BR (Brigadas Rojas) del poder judicial», en referencia al grupo de ultraizquierda que sembró el terrorismo en Italia en los años 70 y 80.

El presidente italiano, Giorgio Napolitano, condenó el acto, y la propia Moratti se vio obligada a distanciarse de los carteles.

Sin embargo, los críticos no pasaron por alto que esas palabras eran un eco de las repetidas acusaciones de Berlusconi contra los magistrados y fiscales de Milán, donde está implicado en cuatro juicios.

«En realidad, la situación sigue abierta», escribió Franco en el Corriere della Sera en referencia a la segunda vuelta prevista para el 29 y 30 de mayo.

Él y otros analistas señalaron que el centroizquierda ganó los comicios a alcalde en Turín y Bolonia, dos de las principales ciudades en disputa en las elecciones, pero esos resultados habían sido esperados, al ser feudos de la oposición.

En la otra gran ciudad, Nápoles, que ha sido controlada durante casi dos décadas por el centroizquierda, se requerirá una segunda vuelta para elegir al alcalde.

Sin embargo, en esa pelea no será candidato el principal partido de centroderecha, el Partido Demócrata, que en la primera vuelta quedó en tercer lugar, superado por Luigi De Magistris, del pequeño partido Italia de los Valores. La dividida izquierda podría así entregar la victoria a Gianni Lettieri, del centroderecha.

En realidad, todo sigue abierto: si el centroderecha conserva Milán y gana Nápoles, todo podría ponerse de nuevo a favor de Berlusconi.

Agencia DPA

Dejá tu comentario