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Bernanke sigue (ahora enfrenta serios desafíos)
Ben Bernake, pieza clave para la actualidad del presidente Obama, fue reelegido al mando del banco central de EE.UU. por otros cuatro años.
Bernanke, de 56 años, obtuvo 70 votos a favor y 30 en contra. Había sido designado en 2006 por el entonces presidente republicano George W. Bush y fue propuesto nuevamente por el demócrata Barack Obama. Fue criticado tanto por demócratas como por republicanos por su papel en el rescate millonario de los bancos estadounidenses. Pero por otra parte, muchos economistas lo respetan por sus medidas en parte radicales. Especialmente Obama promovió con fuerza un segundo período de Bernanke.
Poco antes, en una primera votación, 77 senadores habían votado a favor de Bernanke, es decir, 17 más de los necesarios. En diciembre, el Comité de Bancos de esa Cámara del Congreso se había expresado con 16 votos a favor y siete en contra por otro período para Bernanke tras ser propuesto por Obama.
A Bernanke le queda una tarea difícil por delante: después de abrir todas las compuertas de la política monetaria, debe ahora ajustar las riendas sin ahogar la recuperación económica tras la crisis. Por ende, afrontará en los próximos meses la difícil decisión de cuándo y cómo poner fin a las medidas de emergencia implementadas por la Fed para impulsar la resurrección económica del país.
Bajo dirección de Bernanke, la Fed no sólo bajó las tasas de interés a un mínimo histórico de poco más del cero por ciento para afrontar la mayor crisis financiera tras la Gran Depresión, hace 80 años, si no que también bombeó cientos de miles de millones de dólares al sistema financiero, creó numerosos programas de crédito e intentó por todos los medios volver a activar el flujo crediticio. Por el momento, los mercados de futuros no adelantan que la Fed suba las tasas de interés hasta por lo menos noviembre.
Elegido por la revista Time como la «Persona del Año» en 2009, se le atribuye a Bernanke el mérito de haber impedido una catástrofe financiera tras la grave crisis desatada en EE.UU. con la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers en setiembre de 2008. Pero es también uno de los rostros más visibles del multimillonario rescate de la banca del país, impopular entre los ciudadanos, que han criticado que se ayude a los bancos, pese a sus prácticas irresponsables.
Clima hostil
El desencanto se ha agudizado en el hostil clima económico actual, que ha hecho trepar el desempleo hasta el 10%. El malestar popular no ha pasado por alto entre los senadores, muchos de los cuales tendrán que presentarse a la reelección en las elecciones legislativas de finales de este año. Algunos de los que tendrán que someterse al veredicto de las urnas en noviembre, como el republicano John McCain, han pedido que Bernanke asuma responsabilidad por «muchas de las decisiones» que contribuyeron a la debacle financiera en el país.
Los críticos lo culpan también de haberse dormido en los laureles mientras se gestaba la mayor crisis de los últimos 70 años, una que colocó a la primera economía mundial al borde del abismo.
Bernanke podría presidir, además, un banco central con menos poder si los esfuerzos en el Congreso para eliminar su capacidad de supervisar directamente a los bancos se materializan.
«Dados los desafíos que aún enfrentamos, necesitamos un presidente que tenga la experiencia y un buen juicio y liderazgo comprobados para llevar a la economía a una recuperación sostenida y luego hacer una salida suave de las políticas extraordinarias de la Fed», dijo el ex gobernador de la Fed Laurence Meyer.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, dijo que el Senado «hizo lo correcto» al confirmar a Ben Bernanke para un segundo período. «El presidente Bernanke seguirá jugando un rol vitalmente importante en guiar la economía de la nación».


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