2 de mayo 2011 - 00:00

Binner y la Capital en la cima de los problemas radicales

Gerardo Morales, Hermes Binner, Carlos Mas Vélez
Gerardo Morales, Hermes Binner, Carlos Mas Vélez
El radicalismo se encontró, casi de la noche a la mañana, con la obligación de asumir que, salvo por la candidatura de Elisa Carrió, podría quedar como único contendiente contra Cristina de Kirchner. Esa realidad, lejos de generar festejos internos, abrió varios frentes de batalla que hoy complican al partido. Uno de los más difíciles, sin duda, es la elección de continuar de la mano del GEN de Margarita Stolbizer y el socialismo, o avanzar en un acuerdo con Francisco de Narváez, creyendo que en política dos más dos son cuatro y que así tendrán buena cosecha en la provincia de Buenos Aires.

De todas esas peleas los radicales eligieron ya definir una: el fin de semana le pusieron en claro a Hermes Binner que existe cierta sensación de hastío en las críticas que normalmente llegan desde los socialistas que le exigen a la UCR pureza absoluta.

«Parece que los socialistas en general critican que pueda haber una colectora de De Narváez, pero ellos pueden ir con Juez en Córdoba sin pedir permiso», le dijeron al gobernador de Santa Fe desde la mesa de conducción de la UCR. En realidad, aunque en público los radicales no lo reconozcan, poco les preocupa que vuele por el aire un acuerdo con Stolbizer si cierran con De Narváez e inclusive si terminan colgando una colectora del macrismo, pero con el socialismo la situación es distinta.

La UCR sabe que los santafesinos están atados de manos hasta el 22 de mayo, cuando tienen su primaria. Hasta ese momento poco pueden hacer en materia de compromisos, pero le piden a Binner, por lo menos, alguna expresión partido a partido que garantice que van a ir juntos a elecciones. «No puede ser que para ellos seamos buenos en Santa Fe porque los acompañamos y en el resto seamos una porquería», se quejan en la UCR.

Tono conciliador

De ahí que Gerardo Morales haya querido moderar el conflicto mientras marchan las negociaciones: «Estamos trabajando en una propuesta de base socialdemócrata, tal como la convención nacional de la UCR previó el año pasado, trabajando para integrar un frente nacional con el Partido Socialista, el GEN y la Coalición Cívica», dijo. «En el radicalismo nunca pensamos en romper con el GEN ni pusimos en duda la tolerancia de su líder, Margarita Stolbizer, por lo que desmiento cualquier interpretación en ese sentido».

En la Ciudad de Buenos Aires la situación no está mejor. El viernes se reunió el comité Capital para discutir estrategias y listas. El macrismo, que tiene embajadores también en el radicalismo, logró hacerse escuchar. Por eso allí no sorprendió que volviera a aparecer la presión por un acuerdo con Macri: «Hay que bajar la candidatura de Silvana Giudici y vamos con un arreglo en julio a cambio del apoyo a Ricardito», le dijeron en ese encuentro a Carlos Mas Vélez, presidente del comité Capital que casi entra en pánico.

Rápido de reacciones los enfrentó: «No me vengan a apretar ahora con lo que ellos necesitan, el problema no es nuestro». Pero lo cierto es que por primera vez la situación de la interna en la Ciudad comenzó a mezclarse con el macrismo.

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