30 de abril 2012 - 00:00

Bob Dylan 2012: el señor Tambourine no es el mismo

Bob Dylan hoy dará su último show en Buenos Aires, donde se mostró libre para probar estilos que quizá no coincidieran con lo que esperaban sus fans.
Bob Dylan hoy dará su último show en Buenos Aires, donde se mostró libre para probar estilos que quizá no coincidieran con lo que esperaban sus fans.
Apenas pasó un minuto de las nueve y media cuando salió al escenario Bob Dylan con su banda. Y no para tocar algún tema folk con una guitarra acústica, sino para arrojarle al publico la versión mas furiosamente rockera posible de «Lepard Skin Pill Bax Hat», tema clave en la época en la que a Robert Allen Zimmerman, su verdadero nombre, alguien le gritó «Judas» en el Festival de Newport, por atreverse a electrificar la music country. Ahora, en cualquier momento alguien se lo volverá a gritar, pero sólo si sale a un escenario tocando solamente su guitarra y su armónica de otros tiempos.

La versión 2012 de la Never Ending Tour que comenzó en 1988 (y que hizo escala en Buenos Aires en 1991, en el estadio Obras) es la más rockera de todas, y también la más imprevisible en cuanto a los temas que pueden formar parte del set, y sobre todo en la manera en la que Bob Dylan los deforme al interpretarlos en esta cuarta visita a la Argentina. Para empezar, hay que olvidar cualquier tema de su etapa evangelista iniciada con «Slow Train Coming» y notablemente quedan afuera de los conciertos muchos clásicos teóricamente insoslayables de los años 60, empezando por «Mr. Tambourine Man» y también «Just Like a Woman». Otros temas que Dylan ya no tiene ganas de cantar son «Lay lady lay», «Subterranean Homesick Blues», «The Times They Are Changing» o «My Back Pages». Y aunque parezca increíble, otro hit abandonado es uno de los mas difundidos en las nuevas generaciones, «Knockin On Heavens Door».

Como bien dice Dylan, los tiempos cambiaron (es el tema por el que ganó un Oscar, éste sí lo tocó), e inclusive en esta furibunda escala de la Gira Sin Fin un himno hipppie como «Blowin In The Wind» puede parecer un oscuro rockabilly cuyo estribillo se vuelve difícil de seguir ya que el cantante distorsiona los fraseos dándole una musicaliadd totalmente nueva.

En síntesis, es un placer ver a Bob Dylan haciendo lo que le venga en ganas, apoyado por una banda que exhibe toda la genuina energía del rockabilly sucio y desprolijo, aunque tocado con el nivel y el virtuosismo de un gran guitarrsita como Charlie Sexton, y también con las sutilezas country llenas de matices del multinstrumentista Donnie Herron.

En este plan, los mejores momentos de la noche no fueron necesariamente clásicos como «Like a Rolling Stone» o «All Along The Watchtower», sino distintos momentos al azar del concierto, dependiendo de la intensidad lograda por Dylan y sus músicos. Tal vez el momento más explosivo ocurrió hacia la mitad final del show, cuando una seguidilla de temas nuevos empezando por «High Water» fue poniéndose cada vez más potente hasta que un no tan conocido pero excelente «When the Leeves Breaks» dio lugar a los ahora desafo«Hards Rain» y «Highway 61».

Mas allá de los detalles, lo único que resta por decir es que quien pueda ir al Gran Rex esta noche de lunes, no lo piense dos veces.

Bob Dylan -Gran Rex -26/27/28 de abril. Bob Dylan (Voz, órgano, guitarra), Charlie Sexton (guitarra), Stu Kimball (guitarra), Tony Ganier (bajo, contrabajo) Donnie Herron (banjo, violín, lapsteel).

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