Bodegueros piden dólar a $ 4 para poder exportar

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Ante la caída de los mercados más importantes del mundo, los productores argentinos de vino están cada vez más preocupados por la evolución de la industria vitivinícola local en 2009. La recesión por la que transitan actualmente los países europeos y norteamericanos podría hacer caer una de las patas principales del negocio: las exportaciones.
Por este motivo, los empresarios del sector piden devaluar el peso frente al dólar para salir al mundo con una oferta más competitiva en términos de precios. Según dicen, un dólar por encima de los $ 4 ayudaría a mantener el ritmo de exportaciones alcanzado en 2008.
Según la consultora Marketing, Research and Technology, el año pasado se exportaron más de u$s 600 millones en vinos argentinos, un 25,41% más que en 2007. Pero los especialistas advierten que esta tendencia podría frenarse por la crisis mundial que obliga a los consumidores (locales e internacionales) a buscar alternativas más económicas.
«Los precios atractivos serán la clave para atraer a los clientes este año», dijo a Ambito Financiero José Alberto Zuccardi, dueño de la bodega que lleva su apellido, y aseguró: «La crisis abre oportunidades, y la Argentina debe estar preparada para aprovecharlas. Una devaluación sería una herramienta eficaz para que la industria mantenga y aumente el ritmo de crecimiento en las exportaciones lograda hasta ahora».
Coincide su colega Michael Halstrick, CEO de Bodegas Norton.
«Con la crisis financiera, los consumidores buscan vinos de calidad, pero más económicos. Los vinos argentinos tienen las condiciones necesarias para competir con los mejores del mundo, y un cambio favorable para la exportación potenciaría aún más la competitividad de nuestros vinos frente al mundo».

Apuesta
Con la contracción en el consumo de vinos en el país -en 2008 bajó un 4% la de-manda de los productos argentinos-, las empresas del sector apostaron cada vez más por el mercado externo. Por eso las firmas locales insisten en que se tomen medidas para no perder el terreno conquistado.
«El cambio a favor no sólo significa más ingresos para las bodegas. Se traduce, además, en inversiones dentro del país que, a su vez, permiten el crecimiento de la industria local», dijo Halstrick.
Para los analistas del mercado vitivinícola, si la Argentina no devalúa, podría perder parte del mercado mundial de vinos en manos de Chile, Australia y Sudáfrica, que representan la mayor amenaza para la producción de vinos local, ya que también ofrecen productos de calidad, pero con precios más económicos que los que ofrecen los argentinos.
«Chile y Australia hicieron una devaluación lógica, y la Argentina quedó alejada de los precios que manejan esos países», explicó Zuccardi.
El empresario resaltó que, además, la Argentina aun en los mejores tiempos, no logró un nivel de exportación acorde con su capacidad productiva.
«Nuestro país participa con el 5,5% de la producción mundial de vinos. Pero apenas tiene el 3,3% de participación en el comercio exterior. En cambio, Chile tiene una posición más ventajosa; su comercio externo duplica su nivel de participación en la producción mundial».
Asimismo, para los empresarios consultados por este diario, en Estados Unidos, el principal mercado para las bodegas argentinas, la demanda de vinos argentinos no sufrirá una gran caída porque, según dicen, «gustan» y «están de moda».
Distinto es el caso de Reino Unido, el tercer mercado para los vinos embotellados argentinos, donde la demanda se derrumbó en los últimos meses y donde se incentiva el consumo de productos elaborados dentro de la Unión Europea.
Sin embargo, también preocupa a bodegas argentinas lo que suceda con Brasil -el cuarto comprador de vinos argentinos- donde un tercio de los vinos importados son «made in Argentina». Con la devaluación del real, los pedidos se achicaron y hasta algunos importadores pidieron alargar sus pagos.
Pese al complicado contexto internacional, desde el sector se muestran optimistas en relación con el consumo local.

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