17 de diciembre 2010 - 00:00

Bolivia: remueven a gobernador y la oposición denuncia un golpe

Mario Cossío, gobernador de Tarija, el departamento (provincia) que concentra el 85% de la riqueza de gas de Bolivia. Fue removido bajo cargos de corrupción, camino que seguirían otros líderes opositores.
Mario Cossío, gobernador de Tarija, el departamento (provincia) que concentra el 85% de la riqueza de gas de Bolivia. Fue removido bajo cargos de corrupción, camino que seguirían otros líderes opositores.
La Paz - Mario Cossío, gobernador conservador del departamento (provincia) de Tarija, ubicado en el sur de Bolivia y principal proveedor de gas de la Argentina, fue removido de su cargo por acusaciones de corrupción, lo que resta a la oposición a Evo Morales un factor de poder determinante. Mientras, en medio de acusaciones de totalitarismo lanzadas contra el Gobierno central socialista, analistas advirtieron que otros gobernadores y alcaldes críticos podrían correr pronto la misma suerte.

La asamblea legislativa de Tarija, controlada por una alianza entre el gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) y dos grupos afines, suspendió ayer a la madrugada a Cossío, promotor de campañas en pro de la autonomía de las regiones del este de Bolivia, las más ricas del país y bastiones de la oposición.

El bloque oficialista designó de inmediato como gobernador interino al masista Lino Condori, señalado esta misma semana en rueda de prensa por Morales como el indicado para ese cargo, lo cual, según la oposición, demuestra que el mandatario está implicado personalmente en la ofensiva. Según el gobierno central, las exportaciones de gas a la Argentina no corren peligro pese a la crisis.

«Es un hecho inconstitucional, ilegítimo e injusto, y marca una línea de conducta que se ha dado en otros departamentos y se ha concretado en Tarija», denunció el diputado Adrián Oliva, partidario de Cossío.

Oliva aludía, además, a la suspensión de cinco alcaldes opositores en los últimos meses y a las demandas oficialistas contra otros dos gobernadores autonomistas, el de Santa Cruz, Rubén Costas, y el de Beni, Ernesto Suárez, que dicen que Morales los acorrala con juicios para anularlos políticamente.

Costas, que también está acusado en la Justicia por malversación de fondos, estimó que «definitivamente este Gobierno está jugando con fuego». «No se equivoquen porque el pueblo boliviano y el pueblo cruceño no admiten dictaduras de ningún tipo, ni de izquierda ni de derecha. De persistir estas actitudes, va a haber cientos de miles que vamos a estar dispuestos a ir a la cárcel o ir donde tengamos que ir para defender estos principios», advirtió.

Costas y Cossío encabezaron en 2008, junto con sus colegas de Beni y Pando, una violenta rebelión de grupos de derecha que asaltaron oficinas públicas y ocuparon aeródromos durante dos semanas. El Gobierno dijo que se trató de un frustrado golpe de Estado.

La región autonomista conformada por Santa Cruz, Beni, Tarija y Pando es conocida como la «media luna», por su trazo geográfico.

Costas consideró, además, que «esto se trata de democracia o dictadura, aquí se trata de libertad o totalitarismo», en medio de fuertes críticas a la Justicia boliviana.

Asimismo, el alcalde de La Paz, Luis Revilla, fue imputado de cuatro delitos en el ejercicio de sus funciones por la Fiscalía, que pidió su arraigo y detención preventiva a un juez de garantías.

Revilla consideró que los procesos responden a una «persecución política» del oficialismo. «Va a haber de nuestra parte una estrategia legal y jurídica como corresponde, pero también vamos a enfrentar la batalla política, vamos a responder como corresponde en defensa de la institucionalidad de La Paz y en defensa del voto ciudadano», agregó.

La sesión para destituir a Cossío en Tarija fue suspendida varias veces el miércoles por presiones de seguidores del ahora ex gobernador, entre los que hay siete detenidos, según medios locales.

Cossío comenzó una huelga de hambre para tratar de frenar lo que calificó de «golpe de Estado centralista y autoritario», pero la levantó tras votarse su destitución. Actualmente enfrenta 27 procesos penales.

El Comité Cívico de Tarija ratificó un paro general de 48 horas en esa región fronteriza con la Argentina y Paraguay.

Cossío fue destituido porque debe responder en un juicio inducido por el MAS por presuntas irregularidades en la compra de asfalto, lo que él niega.

El líder conservador y autonomista fue reelegido en abril en el departamento que concentra el 85% de las reservas de gas de Bolivia. Obtuvo el 49% de los votos, frente al 44% del MAS.

El partido de Morales ganó, entonces, los comicios regionales y municipales, pero perdió tres de las nueve gobernaciones en las regiones más ricas y prósperas y las alcaldías de las siete mayores ciudades del país.

La oposición dice que Morales, apoyado en un control irregular de fiscalías y juzgados, con decenas de nombramientos de magistrados «a dedo», promueve las demandas contra sus rivales para eliminar en los tribunales a quienes no pudo derrotar en las urnas.

El MAS se apoya en la Ley de Autonomías promulgada por Morales en julio, que permite suspender a las autoridades electas que tengan acusaciones penales, aunque no se haya iniciado un proceso, supuestamente para que se defiendan sin prerrogativas.

Agencias AFP, DPA y EFE

Dejá tu comentario