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Bollywood desembarcó en Pantalla Pinamar
«Y ya se prepara una coproducción hindo-argentina, Esperando a Tagore, de Pablo César, sobre el viaje del premio Nobel Rabindranath Tagore a Buenos Aires que organizó Victoria Ocampo en 1924", anticipó el embajador. Quizá le siga otra de corte fantástico, «La ecologista», un proyecto de la novelista Jazmín Rada cuya carpeta sintetiza «Todavía se cazan las últimas ballenas. Aún no se sabe nada sobre los fantasmas» (no justamente fantasmas de ballenas, sino espíritus hambrientos).
Tampoco se sabe demasiado sobre la relación entre ambos países. Al respecto, Viswanathan dio algunas cifras ayer en su discurso de recepción a las delegaciones. Según ellas, en 2010 India importó productos argentinos por valor de 2.000 millones de dólares, 7.400 personas trabajan acá en sus empresas multinacionales de informática, farmacéutica, etc., y 100 millones de dólares invirtió una de ella en investigación agropecuaria en nuestras pampas. Diplomáticamente, el embajador hizo también una tentadora propuesta de viaje: «Quien nos visite», sonrió, «disfrutará el sistema Café con visa: le ofrecemos un café y antes de terminarlo ya tiene lista su visa con validez por cinco años».
Por razones de amabilidad, no hubo demasiado picante en el almuerzo ofrecido a continuación. Pero sí lo hubo en la comedia argentina que inauguró el Festival, «Juntos para siempre», de Pablo Solarz, sobre un «desconectado» que hace sufrir a su primera esposa y puede ser víctima de la segunda, que parece tonta pero quizá no lo sea. Intérpretes, Peto Menahem, Malena Solda y Florencia Peña, amén de Mirta Busnelli como la madre y Luis Luque como suerte de sombrío alter ego del personaje protagónico. Que éste sea físicamente parecido al director, es solo un detalle que puede, o no, tenerse en cuenta.
«Parecería autorreferencial, pero yo creo identificarme con todos los personajes de la historia, y no solo con ese», aclaró el director en posterior conferencia de prensa. «Todos los personajes son parte de uno, por algo uno se pone a observarlos». Y hay muy buenas observaciones, excelentes diálogos y muy buenas interpretaciones, en esta comedia de fondo amargo. «Creo que hacemos buenas comedias», dijo el guionista de «Un novio para mi mujer», agregando «También creo que estamos listos para un paso más: hacer comedias serias. Una comedia no es sólo un entretenimiento ligero. Debe tener espacio para lo trascendente, y hasta un costado heavy, así como la tragedia debe tener una parte graciosa».
En este caso lo trascendente, que incluso llega a sugerir la posibilidad de algo espantoso, es el picante inesperado de la película, dentro de una pintura de las relaciones de pareja que ha ofendido a parte del público femenino. En cambio el resto del público no se ofendió para nada, y hasta aplaudió más de una escena, acaso porque también estaba tan «desconectado» de sus sentimientos como el personaje principal.
* Enviado Especial


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