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Boudou inicia ronda con el Club de París
Boudou, que llegó ayer a París acompañado por el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, es el encargado de dar el puntapié inicial a las gestiones. El primer trabajo pasará por consolidar la deuda, es decir determinar cuánto debe la Argentina. Desde el Palacio de Hacienda hablan de «alrededor de u$s 6.700 millones», pero en la otra esquina aseguran que la deuda que se acumula, sumando los intereses punitorios, ya supera largamente los u$s 7.000 millones. Además, como son deudas contraídas en forma individual, cada uno de los países acreedores (Alemania, Japón y Estados Unidos, entre otros) tienen voz y voto a la hora de aceptar las condiciones de la reestructuración.
En forma paralela a la determinación del monto total de la deuda, queda por definir otro aspecto clave: el plazo que se le dará a la Argentina para hacer frente a los vencimientos. La propuesta que lleva Boudou al Club de París es extender los pagos a seis años, con cancelación de capital e intereses en forma trimestral. Las cuotas no serían iguales, sino crecientes, con lo que se busca quitarle presión en materia de vencimientos por lo menos a los próximos dos años. La única declaración pública que realizó el funcionario en este sentido es que «los vencimientos se extenderán a más de un año», pero dio pocas precisiones adicionales. Pero los países acreedores no estarían de acuerdo con otorgar semejante extensión. Al contrario, según dejaron trascender la intención sería recobrar la totalidad en un plazo de entre uno y dos años. Esto exigiría un importante esfuerzo para las arcas públicas. No está claro cómo enfrentará el Gobierno los futuros vencimientos, pero es probable que se termine recurriendo a las reservas, tal como se hizo este año para cancelar la deuda que vence en dólares con bonistas privados, o como ya se hizo en 2006 para cancelar casi u$s 10.000 millones con el FMI.
Otro de los temas clave es la tasa de interés correspondiente a la refinanciación. El borrador de Economía incluye una tasa LIBO más del 1,4% anual, lo que a los valores actuales arroja menos del 2,5%. Se trataría, obviamente, de condiciones muy ventajosas para el país.
Si bien Fernández, que además es el titular del Tesoro francés, fue el primero en aceptar la posibilidad de reabrir las negociaciones sin que la Argentina tenga que pasar por un acuerdo con el FMI, aún no está claro hasta qué punto puede complicar la ausencia de una revisión de las cuentas públicas del país por parte del organismo que preside Dominique Strauss-Kahn. Sucede que el estatuto del Club de París obliga a los países en default a contar con una supervisión del Fondo en el marco del denominado Artículo IV, algo que el gobierno no acepta desde 2006.


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