26 de agosto 2016 - 00:00

Brasil desnudó sus miserias en el primer día del juicio a Dilma

Muchos legisladores están sospechados de delitos. Pese a eso, son los jueces de la presidenta suspendida, que perdería el poder la semana que viene.

Descontrol. “Golpista”, le dijo el petista Lindbergh Farias (de espaldas) al senador de derecha Ronaldo Caiado, que a su vez le “recomendó” “un control antidopping”. El “impeachment” casi deviene en pugilato en el Senado brasileño.
Descontrol. “Golpista”, le dijo el petista Lindbergh Farias (de espaldas) al senador de derecha Ronaldo Caiado, que a su vez le “recomendó” “un control antidopping”. El “impeachment” casi deviene en pugilato en el Senado brasileño.
 Brasilia - Un tenso cruce de insultos, que incluyó acusaciones de "inmoral", "aspirador de cocaína" y hasta "esclavista", marcó ayer la jornada inicial del histórico juicio político contra la presidenta suspendida, Dilma Rousseff, que tramita el Senado de Brasil.

El presidente del Supremo Tribunal Federal, Ricardo Lewandowski, a cargo de la sesión, debió ordenar un cuarto intermedio para restablecer el orden en el pleno debido a una feroz pelea entre aliados y adversarios de Rousseff.

"¿Qué moral tienen ustedes para juzgar a la presidenta Dilma Rousseff, qué moral tiene este Senado?", disparó, indignada, la senadora Gleisi Hoffmann, del Partido de los Trabajadores (PT). Además de pertenecer al mismo partido de Rousseff, esta fue jefa de gabinete durante el Gobierno de la presidenta que está suspendida desde el 12 de mayo y que puede ser destituida definitivamente entre el martes y el miércoles próximos.

La acusación de la senadora Hoffmann causó la indignación de legisladores que respaldan la remoción de Rousseff, que es acusada "maquillaje" de las cuentas públicas para disimular el déficit.

Uno de los legisladores más molestos fue Ronaldo Caiado, del partido Demócratas, que le gritó a Hoffmann "¡ladrones de jubilados!". Esto porque el marido de la senadora, otro exministro de Rousseff, fue procesado por corrupción por el mal manejo de fondos destinados a los jubilados.

En ese momento, Caiado fue acusado por un petista, de "explotar trabajo esclavo" con lo que se trajo al ruedo que ese senador fue procesado por el trato dado a campesinos en su finca.

En eso terció el senador Lindbergh Farias, aliado de Rousseff, que despotricó contra los "golpistas" y fue repelido por Caiado, que le espetó: "¿Usted por qué no se hace un control antidopping?". Esa propuesta de Caiado hizo estallar al Senado y Farias afirmó luego que lo demandará.

"Acá el sucio se queja del mal lavado, esta gente es un tacho de basura. Están demorando las cosas para tardar en llevar la corona de flores para la presidenta Rousseff", comentó el senador Magno Malta, del Partido Republicano.

Otros senadores se sumaron a la polémica elevando la voz y con sus índices en ristre en gesto amenazante, dando lugar a un clima de descontrol.

Tras ordenar un cuarto intermedio de algunos minutos antes del mediodía, el presidente del STF instó a los senadores a asumir la responsabilidad de "jueces".

Si la semana que viene 54 de los 81 senadores, dos tercios del cuerpo, votan en su contra, pondrán fin al mandato de Rousseff, a trece años de hegemonía del PT y darán el poder hasta enero de 2019 al centroderechista Michel Temer.

Antes de eso, Dilma hará el lunes una presentación personal en un intento de persuadir a una minoría de bloqueo, algo que los observadores consideran prácticamente condenado al fracaso.

En tanto, el expresidente Lula da Silva aseguró que el de ayer fue un "día de vergüenza nacional".

Agencias ANSA, Reuters, AFP y Telam

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