La mandataria teme que este movimiento se sume a las protestas previstas para la Copa del Mundo, que concluirá dos meses antes de las elecciones presidenciales en las que buscará un segundo término.
Rousseff sorprendió al citar a varios ministros para analizar el crecimiento de los "rolezinhos" y de acuerdo con testimonios de la reunión "dijo estar en contra de la represión y el prejuicio (contra adolescentes pobres), y sostuvo que es necesario entender el fenómeno", publicó ayer Folha de Sao Paulo.
Los "rolezinhos" convocan a través de las redes sociales a grupos de jóvenes procedentes de favelas y barrios humildes en shopping de Río de Janeiro y especialmente de San Pablo, donde la Policía detuvo a más de 60 de ellos, acusados de alterar el orden e incomodar al público.
Se trata de una tendencia de comportamiento surgida el año pasado pero que en los últimos meses se hizo cada vez más frecuente y se diseminó por varias capitales estaduales importantes, recibiendo la reacción violenta de la Policía y reclamos de los comerciantes.
Por lo general los adolescentes ingresan en masa a los centros de compras y una vez allí ocupan restoranes, se besan en público de forma provocativa, corean cánticos y en ocasiones, aunque no es lo más habitual, perpetran algún hurto menor.
Los "rolezinhos" son distintos a los episodios en los que decenas de jóvenes descienden de las favelas de Río y asaltan a los turistas en las playas de Copacabana o Ipanema, como ocurrió hace dos semanas durante los festejos de Año Nuevo.
El secretario de Seguridad Pública de San Pablo, Fernando Grella Vieira, justificó las detenciones del último fin de semana, en las que hubo momentos de violencia por parte de la Policía Militarizada, la fuerza de seguridad estadual.
"No es función de la Policía estar a cargo de la seguridad de los shopping (custodiados por agentes privados), el papel de la Policía es preservar el orden, y si hay tumultos se aplicará la fuerza policial", declaró el funcionario Grella Vieira.
El presidente de la Asociación Brasileña de Shopping Centers, Luiz Fernando Veiga, expresó su rechazo a esa irrupción de jóvenes que, dijo, perturban a los "clientes que no están acostumbrados a ese tipo de tumultos".
Durante la reunión realizada el martes en Brasilia, Rousseff encomendó a sus ministros, entre ellos el de Justicia y la de Cultura, que elaboren informes más detallados sobre los "rolezinhos", y manifestó su recelo ante la posibilidad de que las reuniones deriven en episodios violentos.
Rousseff dedicó buena parte de sus dos primeras semanas de trabajo de 2014 en el Palacio del Planalto a instruir a sus colaboradores para que adopten medidas e impidan un estallido social similar al de junio de 2013, cuando su popularidad cayó en picada.
| Agencias ANSA y AFP |

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