26 de agosto 2009 - 00:00

Brillante despedida musical de Zubin Mehta

Orquesta Filarmónica de Israel. Dir.: Z. Mehta. Obras de Mahler (jueves en el Gran Rex) y J. J. Castro, L. van Beethoven, J. Strauss, F. J. Haydn y A. Piazzolla (Luna Park, 23/8).

Los últimos dos conciertos preparados por Zubin Mehta para su despedida de Buenos Aires resultaron genuinamente contrastados. En el Gran Rex, la extraordinaria calidad de la orquesta y su directorl concretaron una edición soberbia de la Sinfonía N° 9, en Re Mayor, de Gustav Mahler. Obra extremadamente compleja por su duración de algo más de 90 minutos divididos en cuatro movimientos, como por sus postulados filosóficos y dramáticos, la Filarmónica israelí expuso con calidad los polarizados tiempos del discurso mahleriano.

La novena es una sinfonía que acumula ideas y motivos de dificultosa realización si no se cuenta con un organismo sinfónico pulcro en su articulación y con claras ideas conceptuales impuestas por su director. La yuxtaposición de núcleos sonoros y las abigarradas ideas abriéndose camino en medio de un contexto sonoro por momentos tenso y farragoso junto a otros de una sublimación de las posibilidades expresivas posibilitaron una audición impecable, con un movimiento final («Adagio») realmente intimidatorio. La riqueza instrumental mahleriana brilló en todo su esplendor.

En el Luna Park, el domingo, el director indio eligió un menú totalmente distinto. Fue un concierto «pop». Una lectura chispeante de la obertura de «La zapatera prodigiosa», de Juan José Castro fue seguida por la Sinfonía N° 6, en Fa mayor, «Pastoral», de Beethoven. En la segunda parte, hubo una miscelánea que integró a Johann Strauss (obertura de «El murciélago» y «Vals del Emperador», además de una polka y un galop como bises), el Concierto para trompeta y orquesta de Franz Joseph Haydn, con la destacada actuación de un trompetista de la fila de la orquesta, Yigal Melzer, y el melancólico «Adiós Nonino» piazzolliano que provocaron el entusiasmo del público.

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