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Buen informe crítico de la TV de Berlusconi
El documental «Videocrazy» parece uno de esos informes televisivos que acá también se hacen, pero bastante mejor, con varios personajes y materiales de archivo dignos de atención y de análisis.
Exagerado como siempre, el catálogo del Bafici dijo que este documental es «un ida y vuelta en el tiempo sobre cómo la lógica de la televisión fue moldeando a una clase política y, por extensión, a un país. El éxito inmediato, el ascenso y la caída de personajes ignotos, el dinero como lógica única de intercambio, la frivolidad como razón de Estado y la eliminación de la democracia como sistema de consensos son los puntos cruciales de este documental arrasador». En verdad, «Videocracy» parece apenas uno de esos informes televisivos medio filisteos, hechos con voz seria, música dramática, asombro estudiado, reiteraciones, generalizaciones, varios temas tocados sin profundización ni mayor desarrollo, etc., pero, eso sí, tiene personajes y material de archivo dignos de atención.
De los primeros, destacan Lele Mora, poderoso y melifluo agente televisivo que recibe a las cámaras en su mansión de la costa sarda y ostenta el himno fascista «Camicia nera» en su ringtone, Fabrizio Corona, extorsionador de famosos a través de su agencia fotográfica, que admira a Berlusconi como modelo de empresario sin moral y ostenta su propio cuerpo como atractivo público, y un director de «Grande Fratello», Flavio Briatore, que define el aspecto más visible de la televisión berlusconiana: «mujeres prósperas, saludables, semidesnudas, de senos grandes, luces, colores». Otro aspecto lo da un muchacho que quiere triunfar ante las cámaras para seducir mujeres y ganarse la inmortalidad con cada repetición.
Del material de archivo, se destacan un programa nocturno de preguntas y respuestas con striptease incluido (1987, ahí empezó todo), pruebas de chicas para bailar en cortinas o anunciar el pronóstico, el programa «La sposa perfecta», y un spot de campaña política digno de análisis, donde decenas de lindas mujeres cantan su lealtad al hombre providencial, subrayando en cada estrofa «menomale che Silvio cé» (suerte que está Silvio). Las italianas también quieren lucirse en cámara, y algunas hasta han hecho carrera, como la bonita doctora Mara Carfagna, que sólo tras hacerse conocer como modelo y animadora llegó a ministra de Igualdad de Oportunidades.
En resumen, un documental no demasiado profundo, pero sí bastante informativo y también algo incisivo. Por algo la RAI (antes un ejemplo de televisión del Estado y ahora desgraciado ejemplo de televisión gubernamental) y la cadena privada Mediaset (presidida por Berlusconi hijo) prohibieron el trailer y hasta cualquier comentario acerca del film, aduciendo que el mismo conlleva «un inequívoco mensaje político de crítica al gobierno, que no puede ser difundido sin la proyección inmediata de una versión que ofrezca un punto de vista distinto, para asegurar el principio del pluralismo». Una delicadeza, este monopolio. Autor, el bergamasco Erik Gandini, que estuvo en el 2002 en el Goethe Buenos Aires con otro documental de mérito, «Sacrificio, ¿quién traicionó al Che Guevara?», una defensa de Ciro Bustos, a quien Regis Debray (verdadero culpable) acusó falsamente sólo para mantener su prestigio de intelectual progre.
P.S.


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