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Buena semblanza de dos héroes controvertidos
Este film con las andanzas de dos controvertidos ajusticiadores de nazis y colaboracionistas de la Resistencia danesa es también un policial negro lleno de dobleces y traiciones.
Flame y Citron fueron reales. Los asesinatos que hicieron en el cumplimiento del deber también fueron reales, sólo que a veces cayeron sobre la víctima equivocada, o hubo detrás razones espúreas que tardaron en comprender. Ésta es una película de acción sobre la Resistencia danesa en la II Guerra Mundial, y es también un policial negro, lleno de dobleces, traiciones, y hombres valientes. Porque actuaban a plena luz del día, y hasta el propio jefe de la Gestapo los respetaba. Y porque los héroes impolutos sólo existen en el viejo Hollywood, no en el cine revisionista.
Bent Faurschou-Hviid, alias Flame por su cabello rojo, y Jørgen Haagen Schmith, alias Citron por la fábrica de autos donde trabajó, pertenecían al grupo Holger Danske, especializado en eliminar colaboracionistas. Quién era o no colaboracionista en Dinamarca, eso lo decidían sus superiores. Aparte estaba la Resistencia organizada por los comunistas. Y adentro de un hotel de nazis, la rubia que Flame quiso conocer, pese a los consejos en contrario. Acción, traiciones, crímenes inquietantes, sexo, una mujer fatal, reconstrucciones de época, internas raras que causan la tragedia, y complejidades familiares (el padre de Flame es un hotelero germanófilo de clientela selecta, que sólo le pide al hijo no ensuciarle el negocio, la mujer de Citron se dispone a iniciar nueva vida con otro hombre, aunque él sea un buen padre de familia, dentro de lo que cabe), todo eso compone la mezcla, condimentada con adecuado ritmo, muertes bien escenificadas, y el debido respaldo de historiadores y memoriosos. Amén de buenas actuaciones, sobre todo por parte de quienes representan el bando de los cínicos, que actúan con la envidiable calma de aquel que se siente dueño de la situación aunque en ese momento alguien le esté apuntando a la nuca.
Ole Christian Madsen, el director, niega influencias de «El ejército de las sombras», ese casi réquiem del solitario maestro Jean-Pierre Melville sobre la Resistencia francesa. Es cierto. Aunque ubicada en aquella misma guerra, «Flame y Citron» parece más bien relacionada con los planteos éticos de «Munich» sobre los excesos de la venganza y los errores en la aplicación de justicia. Un asunto bastante actual.

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