• AYER SE ANUNCIÓ ANTE GRIESA UN NUEVO ACUERDO CON DEMANDANTES Son holdouts y ciudadanos europeos que aún litigaban ante el juez de Nueva York. Se estima que habrá arreglo con el 2% restante que aún no aceptó la oferta argentina.
El Gobierno cumplió con la promesa que le hizo en abril a Thomas Griesa y cerró el acuerdo final de pago a los fondos buitre y holdouts con el 98% de los acreedores; y le aseguró al juez de Nueva York que antes de septiembre terminará las negociaciones con el 2% restante para que antes de que termine este año el "juicio del siglo" quede definitivamente cerrado. Según anunció el tribunal de primera instancia Segundo Distrito de Nueva York, la Argentina acordó pagar a unos 20 demandantes unos u$s162,75 millones, la mayoría representados por el abogado del estudio HWB y provenientes de Luxemburgo, Islas Vírgenes y Cayman; más otros bonistas alemanes, austríacos, holandeses y belgas que se habían sumado al litigio contra el país a fines de 2015, cuando Mauricio Macri había vencido en las elecciones presidenciales pero antes de asumir el cargo. Se trataba, en parte, de bonistas que habían rechazado iniciar un juicio contra la Argentina desde 2008 ante Griesa, quizá pensando que no habría acuerdo final y que, en consecuencia, habrían mandado los bonos de la Argentina en default a pérdida. También hay fondos buitre que no se habían presentado ante Griesa, pero que probablemente estuvieron recolectando títulos públicos emitidos antes de diciembre de 2001, los que seguramente estaban en poder de pequeños bonistas individuales norteamericanos y europeos (Klaus Boher, Michael Schmidt, Ute Kanter y Gunther Braun, entre otros). En este listado se ubican WB Victoria Strategies Portfolio, HWB Funds, Quo Vadis, Alexandra Stretagies, HWB Glod & Silver y U.V.A. Vaduz, el último acreedor que había amenazado continuar con la batalla legal disconforme porque el Gobierno argentino no aceptaba sentarse a negociar individualmente con ellos. Por su parte, HWB Funds había renegado incluso del acuerdo con Paul Singer del fondo Elliott, e hizo una presentación ante la Justicia norteamericana para que se le embarguen al país dos helicópteros militares de la Fuerza Aérea Argentina que estaban en reparación en locales de General Electric en Estados Unidos. Finalmente el fondo fue llamado por Pollack para abrir una nueva ronda de negociaciones, ante la amenaza directa que Griesa, si la Argentina aceptaba abrir las discusiones, fallaría definitivamente a favor del país dejando fuera del acuerdo a todos los holdouts que aún litigaban como lobos solitarios.
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El anuncio de estos acuerdos lo hizo ayer el "Special Master", Daniel Pollack, que se manifestó "extremadamente satisfecho". Sobre le resto de los acreedores, el mediador dijo que "es mi esperanza que las pocas demandas de 'holdouts' restantes sean resueltas en los próximos seis a 12 meses".
El caso generado luego de la declarción de default de la Argentina de diciembre de 2001, y que demandó casi nueve años de juicio y el pago, hasta ahora, de más de 9.500 millones de dólares, está así a punto de cerrarse definitivamente. La Argentina había considerado en una primera instancia como "cerradas" las negociaciones, entre abril y mayo del año pasado, cuando terminó de negociar ante Pollack y Griesa avaló el acuerdo final. Sin embargo, desde ese momento hasta ahora continuaron presentándose ante el juez de Nueva York diferentes acreedores que, a su vez, se sumaban a un puñado de holdouts y fondos buitre que renegaban del acuerdo firmado en abril de 2015 y reclamaban aún más dinero bajo el concepto de "daños financieros". La Argentina se mantuvo algo esquiva a continuar negociando, hasta que en abril pasado Griesa emitió un comunicado citando compulsivamente a las partes a reunirse nuevamente ante Pollack para retomar las negociaciones y llegar a un tratado final.
La citación de Griesa demostaba un claro malhumor del juez por no haberse terminado el juicio, un año después de haber anunciado personalmente el final feliz de las negociaciones iniciadas en diciembre de 2015. Si bien no culpaba directamente a la Argentina (ni a otros contendientes), dejó entrever su enojo por la demora y el uso de su persona. En el comunicado, Griesa llamó a Pollack a que vuelva a llamar a las partes, busque un acuerdo y "si no lo hay" sondeé "la manera que considere apropiada a su sola discreción" para lograrlo.
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