22 de marzo 2010 - 00:00

Buscan $ 400 M extra con ABL

Mauricio Macri, Néstor Grindetti
Mauricio Macri, Néstor Grindetti
El debut de una comisión de reforma tributaria que integran legisladores y funcionarios del Gobierno porteño, no resulta por ahora suficiente para las cuentas de Mauricio Macri. Es que el Gobierno de la Ciudad intenta acelerar la decisión de la Legislatura de permitir un aumento en los impuestos que cubra la suba de salarios que ya pactó con el gremio docente y que repetirá con el de municipales y médicos de la Ciudad de Buenos Aires.

En conjunto, en el Ministerio de Hacienda, que conduce Néstor Grindetti, estiman que faltarán alrededor de $ 900 millones del Presupuesto para cubrir el aumento salarial después de mitad de año. Pero, en la comisión aún no empezó el debate, ya que arrancó con la visita del titular de Rentas, Carlos Walter, quien explicó cómo se hizo un relevamiento de unas 35 mil propiedades para adecuar el valor fiscal más cerca de la realidad del mercado. Por eso el titular de la comisión, Álvaro González, ha pedido a todos los legisladores de los distintos bloques que la integran, que cursen un cuestionario para que en la próxima cita, la semana que viene, los funcionarios respondan sus dudas y se apure el debate.

El impuesto inmobiliario y tasa de Alumbrado Barrido y Limpieza (ABL) cuya suba quiere implementar Macri, recauda alrededor de $ 1.300 anuales. Sería imposible que la totalidad de los recursos que demanda el Gobierno de la Ciudad pudieran encontrarse en un aumento de esa tasa, pero al menos el macrismo intentará que se recauden con ese tributo $ 400 millones más. Es decir, ya se habla de una suba del 30% promedio, que promete no ser generalizada, pero que busca implementarse para poder comenzar a cobrarla con las boletas de julio próximo. La oposición rechaza la reforma de ese modo y en cambio aceptaría el mentado «casa por casa» cuya implementación demoraría meses.

A cambio impone un gravamen a la renta financiera u operaciones en la Bolsa. El PRO buscará arrinconar a la oposición dando cuenta que los recursos son necesarios para el aumento salarial y de ese modo contará con la presión gremial hacia los bloques anti-PRO que lanzados a la campaña 2011 son vulnerables a la seducción de los sindicatos. El PRO está dispuesto a debatir un impuesto del 5% a la renta financiera pero ya hizo consultas, inclusive con el Gobierno nacional, sobre la imposibilidad de implementar un tributo de ese rubro sólo en un distrito del país.

«No queremos otra vez fijar impuestos que son imposibles de cobrar como pasó con el juego», explican los funcionarios de Hacienda en relación con una pulseada que ganó la oposición el año anterior para gravar la actividad cuya jurisdicción se discute en la Justicia y nunca se pudo conseguir.

El otro argumento del PRO es que lo que se obtenga en suba de impuestos «no es para Macri, es para pagar el aumento docente y seguir contando con fondos para obras para todos los vecinos».

Sin embargo la situación es complicada para el presupuesto porteño, al menos si la única vía es el aumento de ABL. Desde el antimacrismo ayer lo resumió el ibarrista Eduardo Epsztein, diciendo que «Macri no puede subir el ABL sin los votos de la oposición», ya que el PRO no reúne los suficientes en el recinto.

El titular del bloque PJ, Diego Kravetz, vicepresidente de la comisión de reforma tributaria se expresó en ese sentido, anticipando que «es difícil reunir votos para lo que está buscando el PRO y nosotros nos seguimos oponiendo a una suba generalizada», pero aceptan el «casa por casa».

El año pasado, cuando se terminó de aprobar el presupuesto 2010, no se incluyó ninguna reserva para aumentos salariales, algo que terminó acordando el oficialismo y la oposición con la certeza que en el momento necesario se ingresaría a la Legislatura un pedido de modificación de partidas o ampliación presupuestaria. Por el momento la recaudación no supera las previsiones y la otra alternativa que propone el macrismo es reducir más los montos para obras.

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