3 de abril 2009 - 00:00

Cadena nacional sólo para Cristina

La cadena nacional que ayer obligó a todos los canales de aire y radios a cortar sus transmisiones no estuvo en ninguno de los emotivos momentos del adiós a Raúl Alfonsín, sino que llegó recién a las 18, con el discurso de Cristina de Kirchner. Más temprano hubo cobertura dispar, con canales que siguieron el minuto a minuto del velorio, misa, traslado, discursos y entierro, mientras otros optaban por continuar, como autistas, con sus programas de feriado.
La cadena que hubo a las 11.30 fue «oficial», no «nacional», lo que implica que sólo los canales oficiales estaban obligados a transmitir (en ese caso, las palabras de Víctor Martínez, Eduardo Fellner, José Sarney y Julio Cobos) y se brindaba al resto la posibilidad de abstenerse. Así, mientras América (en dúplex con América 24), Canal 7 y Canal 13 (en dúplex con TN) estuvieron abocados a cada momento de la ceremonia acontecida ayer en torno a Alfonsín, Canal 9 y Telefé optaron por ofrecer lo de siempre.
Acaso porque estos dos últimos saben que ganan el rating a la competencia, parecen haber optado por no arriesgarse en pos de la actualidad. Por caso, a las 16, mientras se sucedían los oradores en el Cementerio de la Recoleta previo al entierro, Canal 9 daba su novela «Las tontas no van al cielo» y Telefé no sacrificaba las rendidoras repeticiones de «Casados con hijos». En rigor, hay que reconocer que Telefé cubrió mucho más que Canal 9, pero no tanto como América, Canal 13 o Canal 7.
En los casos de América y Canal 13, que siempre pierden a la mañana y a la tarde, se plegaron a la realidad y buscaron no sólo rating, sino mayor sintonía en un día doblemente emotivo, por Malvinas y por la muerte del ex presidente. Así, en el minuto a minuto ganaba ayer la actualidad: alrededor de las 15.30, Canal 13 lideraba con picos de 15.8, mientras Telefé pasaba los 12, América lograba 3.3 y Canal 7 un hito para su rating habitual: 2.2.
La mejor cobertura la tuvo el dúplex de TN y Canal 13, donde se explicaba el detalle de cada acontecimiento, pues el público común no tiene por qué conocer el protocolo ni las diferentes etapas del velorio y entierro de un ex presidente. Así, Julio Bazán, con un estilo que puede gustar o no pero cuya solemnidad habitual no desentonó en este caso, aportaba un análisis pormenorizado de cada acto y anticipaba lo que vendría más tarde.
No puede desconocerse que Bazán es un movilero de raza (de nuevo, puede cansar o gustar), pero que esta vez superó de lejos al resto de los noteros, donde abundan los amateurs o pasantes que sólo repiten, por caso: «Vemos la gente que sigue llegando pese a la lluvia, siguen desfilando los granaderos, sale el cajón con el cuerpo». Si la imagen lo mostraba, ¿para qué el comentario redundante?
Las mejores imágenes, en cambio, las proveía ayer C5N, ya no por el helicóptero (TN también ofrecía imágenes aéreas), sino por la grúa estratégicamente ubicada sobre Callao, que permitía una buena visual de la gran cantidad de gente congregada frente al Congreso. Cuestionable quizá la imagen que comenzó en América 24 y luego reiteraron todos: una aérea del Cementerio de la Recoleta.

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