3 de abril 2009 - 00:00

Cafiero, el delegado del PJ en el sepelio

Antonio Cafiero se sumó ayer a la lista de oradores que rindieron homenaje a Raúl Alfonsín en el Panteón de los Caídos de la Revolución del Parque, donde fueron depositados los restos del ex presidente.
Antonio Cafiero se sumó ayer a la lista de oradores que rindieron homenaje a Raúl Alfonsín en el Panteón de los Caídos de la Revolución del Parque, donde fueron depositados los restos del ex presidente.
 -No sé si decirles compañeros...
Pícaro, Antonio Cafiero se permitió una humorada, ingenua, hasta infantil, y con su atrevimiento se ganó las sonrisas de los que, en el sepelio de Raúl Alfonsín, quizá se incomodaban frente al discurso de un peronista histórico, amigo, pero también rival, del radical.
Primero, con el comentario chistoso, descomprimió; luego, con otra frase, dinamitó cualquier atisbo de resistencia. «En la política tuve dos maestros: lo que sé, o lo que mal sé, se lo debo a dos personas: a Juan Domingo Perón y a Raúl Alfonsín». Pausa y aplauso.
Cafiero, que compartió con el ex presidente dos años de gestión -el peronista como gobernador bonaerense, el radical en el tramo final de su gobierno- fue ayer la única figura mítica del peronismo que participó en el sepelio de Alfonsín.
De pasada, hubo otros: Moisés Ikonicoff y Teresa González Fernández, que no entraron hasta donde estaba el panteón; Carlos Campolongo y Eduardo Valdez, que acompañaron durante la ceremonia al ex senador. De otro rango, no por su condición de kirchnerista asumido, estuvo León Arslanian.
Nadie, sin embargo, del Gobierno. Tampoco autoridades del PJ. En tanto, Néstor Kirchner, que asistió al velorio el miércoles al atardecer, ayer se quedó en Olivos.
Lo formal se había cumplido al mediodía, en el Congreso, adonde concurrió el gabinete de Cristina de Kirchner, encabezado por el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y el jefe de Gabinete, Sergio Massa. En ese tramo también estuvieron algunos gobernadores.
Pero en la Recoleta, como delegado y mensajero, sólo estuvo Cafiero. «El peronismo mira con gran respeto la figura de Raúl Alfonsín. El peronismo mío, el que yo conozco, porque puede haber otro que no esté de acuerdo, recuerda y valora todo lo que Alfonsín fue en la vida de los argentinos», dijo.
Encuentros
Antes, el veterano dirigente había relatado sus encuentros con el ex presidente y contado que a través de esas charlas, Alfonsín le trasmitió «la verdadera historia y los valores del radicalismo, siempre desfigurados en la contienda».
También repasó el momento en que, como jefe de la oposición peronista, acompañó al ex presidente en el balcón de la Casa Rosada durante el levantamiento carapintada de Semana Santa del 87. «No fue fácil porque muchos de mi partido se fueron a sus provincias», relató.
«Un buen político sólo lo es si tiene sueños. Alfonsín los tenía. Soñaba con la juventud, con los otros partidos políticos. Soñaba con restaurar la democracia, con convertir a la UCR en un partido poderoso», dijo Cafiero como prólogo para la frase estudiada.
«Les guste o no les guste -hizo un silencio-, debo decirles que Alfonsín ya no les pertenece porque a esta altura Alfonsín les pertenece a todos».
Entre dirigentes y militantes radicales, y la familia del ex presidente, Cafiero fue una excepción junto con Graciela Fernández Meijide, la otra figura que no provenía de la UCR, pero que tuvo, igual, cercanías no sólo con Alfonsín, sino también con el partido.
Participó, de hecho, de la experiencia de la Alianza entre el radicalismo y el Frepaso, como candidata a diputada, fallida a la gobernación y luego ministra de Fernando de la Rúa. De todos modos, habló de otro lugar -nadie se refiere a la Alianza-: de su relación en la APDH.
Meijide reivindicó un tramo poco explorado de la vida política de Alfonsín, su etapa prepresidencial: el que en 1977 participó de la APDH, en 1979 reclamó ante la OEA y en 1982 se negó a subirse a los clamores de la Guerra de Malvinas. «Porque era un pacifista», dijo.

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