6 de julio 2015 - 00:00

Calma judicial

 La Justicia porteña tuvo ayer poco trabajo. La elección en el distrito se desarrolló sin denuncias por parte de las agrupaciones políticas ni incidentes reportados. La novedad de la boleta electrónica, que había generado temores por su debut, derivó, en cambio, en una aceleración marcada de los tiempos en el escrutinio y en la etapa de transmisión de datos.

La única intervención puntual del Tribunal Superior de Justicia porteño se concretó a partir de una presentación de ECO para que fuesen verificados los CD utilizados en las máquinas de votación desplegadas en cada mesa. Con el protocolo diseñado por los auditores de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA junto con el TSJ fueron sorteados doce locales de votación. Tras las verificaciones realizadas en cuatro de los establecimientos, en los que no se encontraron inconsistencias, los propios representantes de ECO plantearon que era innecesario terminar con el proceso.

El sistema electrónico registró pocos inconvenientes. De hecho, poco después de cerrados los comicios, a las 18.30, había concluido la votación en todos los locales, cuando por lo general el acto se prolonga incluso más allá de una hora después por las demoras que ocasionan los electores que concurren sobre la hora.

"El escrutinio fue muy rápido. Mucho más que en las elecciones anteriores. Hubo apenas alguna demora en la transmisión de datos por dificultades técnicas. Para llegar a ese punto había que esperar que terminara el escrutinio completo en cada escuela, y que se ingresaran claves nuevas en las máquinas en presencia de fiscales y técnicos", le explicó a este diario Alejandra Tadei, secretaria del TSJ.