El jefe del Gobierno almorzó en La Haya con su homólogo holandés, Mark Rutte, antes de viajar a Francia para cenar con el presidente, François Hollande.
Hoy conversará en Polonia con la primera ministra, Ewa Kopacz, y más tarde, en Alemania, con la canciller, Angela Merkel, cuyo apoyo será clave para que prospere su iniciativa.
Cameron, que se propone hablar "con cada uno de los 27 socios europeos", pretende tantear a los dirigentes sobre su propuesta de reforma de la UE, con la que busca limitar los derechos de los inmigrantes comunitarios y su acceso a las prestaciones sociales.
Aunque muchos socios europeos están de acuerdo con la necesidad de reforma, el Gobierno británico reconoce que encontrará obstáculos a sus propuestas, que, según admitió ayer el canciller, Philip Hammond, "requerirán cambios en los tratados europeos", algo a lo que en principio se oponen varios países.
"Confiamos en que nuestros socios europeos trabajen con nosotros para presentar un conjunto de medidas que permita a los británicos decidir que el futuro del Reino Unido está mejor dentro de la UE", manifestó.
Hammond, del ala euroescéptica de los "tories", anticipó que la negociación en el continente será difícil, pero opinó que al final los líderes europeos cederán en importantes áreas.
Mientras el primer ministro ejecutaba la primera fase de su ofensiva diplomática, en Londres Hammond introdujo en la Cámara de los Comunes el proyecto de ley del referendo de la Unión Europea, que los diputados debatirán en primera instancia el 9 de junio. El texto fija la pregunta que deberán responder los británicos en la fecha que finalmente el ministro determine, "no más tarde del 31 de diciembre de 2017": "¿Debería el Reino Unido permanecer como miembro de la Unión Europea?".
| Agencias EFE, AFP y DPA |

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