El líder británico jugó abiertamente con la posibilidad de una salida de la UE. "Como dije antes: no descarto nada", señaló. Un tipo de amenaza que suele ser tabú entre amigos.
Las demandas de Cameron resultaron un poco exageradas para el gusto de Bruselas. Si bien el hombre de Downing Street 10 admitió que, si se dan las condiciones, estaría dispuesto a abogar por una permanencia en la UE, su discurso no sonó muy amigable.
El premier pidió que se protejan los derechos de los países de la UE que no forman parte de la eurozona; que el Reino Unido quede fuera de los siguientes pasos para una mayor integración europea; potenciar la competitividad del mercado único y permitir a Londres poner límites a los inmigrantes europeos y a las ayudas sociales que reciben.
Los requisitos fueron enumerados en un discurso en Chatham House, una prestigiosa organización de debate británica, al tiempo que enviaba una carta con el mismo contenido al presidente del Consejo Europeo (órgano ejecutivo de la UE), Donald Tusk.
Las autoridades del bloque reaccionaron con indignación. Hay algunos aspectos "muy problemáticos", indicó un portavoz, que dijo que se trata de "libertades básicas" del mercado interno europeo.
El Bruselas el panorama pintaba sombrío. Según fuentes diplomáticas, debido a la poca libertad de acción para negociar, la salida británica de la UE debe ser considerada una posibilidad real. Por lo tanto, nada está descartado.
| Agencias DPA y AFP |


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