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Campaña de seducción por Club de París
La intención de Cristina de Kirchner es que el nuevo equipo del Palacio de Hacienda que dirige Amado Boudou mantenga contactos con los gabinetes de los países europeos para sondear esa posibilidad, bajo el argumento de que en el pasado otros Estados hicieron el pago sin la intervención del Fondo. Las comunicaciones recién se harían públicas si las gestiones son exitosas.
«Reconocemos que para salir a los mercados internacionales, es indispensable llegar a un acuerdo con el Club de París, pero la decisión política del Gobierno es no aceptar un monitoreo del Fondo», aseguraba ayer a este diario una alta fuente del Ministerio.
Dentro de Economía, se reconoce además que el mantenimiento de la deuda sin acuerdo impide que empresas europeas radicadas en el país accedan a créditos para la inversión provenientes de los organismos de ese bloque. La situación es particularmente difícil en algunas automotrices (Volkswagen y Peugeot), compañías de comunicaciones (Telefónica), empresas de servicios (Gas Natural y Endesa) y constructoras. Todas esperan la llegada de un acuerdo con el Club de París para que se liberen créditos del Banco Europeo de Inversiones (BEI).
Ante este panorama, en las gestiones que se iniciarán en las próximas semanas se mostrará la voluntad de la Argentina de pagar la deuda de unos u$s 6.707 millones, según el monto reconocido por el propio Gobierno.
Ayer, el propio Boudou descartó públicamente la posibilidad de una intervención del Fondo en estas negociaciones. «No vamos a aceptar un monitoreo del FMI en estas condiciones», dijo Boudou, aclarando igualmente que «todo lo que tienda a normalizar el mercado de crédito voluntario va a estar entre los objetivos» de su gestión, al ser consultado por la importancia de cancelar la deuda con el Club de París.
«Nosotros no decimos que no vamos a ir al FMI, decimos que en estas condiciones no vamos a ir: queremos llevar nuestra voz y la de muchos países», dijo Boudou.
Cristina de Kirchner había anunciado a fines de 2008 la intención de saldar la deuda, pero se chocó con la negativa del bloque que insiste en que el FMI intervenga en la operación, según consta en el estatuto del organismo.
De todos modos, la voluntad de pago del Gobierno argentino se frustró por la debacle de la crisis financiera global.
Seis países representan el 87% de la deuda argentina con el Club de París, en particular Alemania, además de Japón, Holanda, Italia, España y Estados Unidos. La posibilidad de que el organismo acepte que no intervenga el Fondo en los monitoreos debe ser tomada, además, por unanimidad. Esto quiere decir que todos los países miembros deberían aceptar la prescindencia del Fondo en las negociaciones. En estas circunstancias, sería difícil, casi utópico, que Italia, Japón y Gran Bretaña aceptaran la propuesta argentina.
Carlos Burgueño


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