Fiscal de causa "cuadernos" comprometido por "encargos" ilegales de espionaje a falso abogado que seguirá en prisión preventiva. Dos presuntos AFI, detenidos. Exigen que Casal abra sumario en la Procuración General.
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Carlos Stornelli.
El juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla lanzó un misil que impactó de lleno en el epicentro de los tribunales de Comodoro Py, y puso la mira en una investigación que inquietó a un sector del Poder Judicial: desentrañar la oscura red parajudicial que vincula jueces, fiscales, servicios de inteligencia y hasta periodistas en el armado de causas penales. Su intención quedó plasmada en el documentado procesamiento con prisión preventiva por extorsión y asociación ilícita contra el falso abogado Marcelo D´Alessio, denunciado por un empresario al que se intentó vincular a la causa “cuadernos”. La decisión también dejó en falsa escuadra al fiscal de ese expediente, Carlos Stornelli –a quien el juez no vinculó (todavía) con la maniobra de pedir dinero a cambio de favores en la situación procesal de imputados, pero sí como quien ordenó operaciones de “inteligencia” (espionaje) o “extrajudiciales” a D´Alessio. Por eso, la otra bomba estalló en la Procuración General, donde el magistrado solicitó que Eduardo Casal inicie una investigación administrativa y promueva las sanciones que correspondan contra Stornelli. En otras palabras sería que, en principio, lo aparte preventivamente. Esa llave también la tiene Claudio Bonadio que demora una respuesta en la recusación que un abogado (que iba a ser víctima de ambos según el fallo) interpuso apenas estalló el escándalo.
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La estela de repercusiones también apuntó contra vidriosos exjefes de la bonaerense que revistarían en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Ricardo Bogoliuk y Aníbal Degastaldi. Ayer, Ramos Padilla los detuvo tras acreditar que fueron quienes habrían instigado a D´Alessio a realizar la maniobra contra Pedro Etchebest. El juez dejó la puerta abierta a un listado inabarcable aun de imputaciones en una causa vuelve de manera contundente con el siempre sospechado submundo de interacción entre espías y la Justicia federal para generar negocios dentro de la Justicia. Ramos Padilla se encargó de remarcar que D´Alessio no estuvo solo por lo que promovió su procesamiento con prisión preventiva y un embargo de $10 millones.
“No me estoy refiriendo sólo a la frase de “lo de Pedro me ocupo yo personalmente” que le mandó D´Alessio a Stornelli el 28 de diciembre, el mismo día en que comenzaron los mensajes con Etchebest, lo que importa seguir investigando ese hecho; sino fundamentalmente a las distintas investigaciones y espionajes que le reclamaba el fiscal (Stornelli) a D´Alessio a quien consideraba un servicio de inteligencia de los Estados Unidos y a quien le pedía ‘merca’ (información), le solicitaba ‘investigaciones paralelas’ o ‘extraoficiales’ y hasta operaciones de espionaje para perjudicar a abogados que lo incomodaban. Como ya se ha dicho, D´Alessio no era un simple extorsionador u operador judicial que habría ‘girado’ a un fiscal descuidado, sino alguien que se presentaba como agente de la DEA y se ponía al servicio de un fiscal para realizar tareas de investigación y espionaje”, escribió Ramos Padilla, lapidario con Stornelli. También hubo párrafos contra el juez Julián Ercolini y su “incomprensible” pedido de inhibitoria, cuando Ramos Padilla pidió los teléfonos del fiscal. Olvidó un paso clave: ordenar certificar la causa que estaba solicitando, requisito para justificar un cambio de jurisdicción. Fue un traspié que anticipó el cisma que Comodoro Py atraviesa con las posibles derivaciones del caso de los “giradores”.
Certezas:
El juez acreditó que los mensajes de whatsapp de la extorsión se enviaron; que el teléfono correspondía a Stornelli; que el fiscal dialogaba con el operador de múltiples asuntos y que tenían una relación de proximidad; que D´Alessio –luego de que fuera público el escándalo- le envió dos mensajes advirtiéndole cuál sería su estrategia defensiva, antes de que el fiscal radicara una denuncia en su contra; que las comunicaciones y encuentros en Pinamar coinciden con las antenas de telefonía; que extorsionados y víctima se encontraron en el Alvear Icon y en la confitería Selquet en las oportunidades donde se habrían hecho los pagos como resulta de las cámaras de seguridad; y que el fiscal realizaba encargos investigativos parajudiciales a D´Alessio en varios casos. En el fondo, el Exocet también impacta en “cuadernos”: deja servida la chance de que sea indistinguible qué partes de la investigación no fueron contaminadas con este accionar. Si no se cauteriza, la bola de nieve puede comenzar a arrastrar con nulidades partes centrales del expediente y sobre todo, las declaraciones de arrepentidos, dicho desde un comienzo, con el flanco débil de no estar debidamente registradas. Ramos Padilla no se privó de relacionar la chance de que haya habido abusos en las tácticas empleadas para obtener “arrepentimientos”.
“La extorsión a Etchebest tiene este patrón, pero también se observan otros planes delictivos diversos que incluyen “hacer cámaras ocultas”, “plantar droga”, “ablandar”, etc., que sumados a las pruebas vinculadas a las investigaciones efectuadas y las conversaciones que se comprobó que mantuvo con el Fiscal Carlos Stornelli, me llevan al convencimiento de que, al menos desde la Fiscalía a su cargo se actuó en forma promiscua, generando relaciones estrechas y de mutua colaboración que no debieron permitirse y que, con anuencia del Sr. Fiscal, se llevaron adelante operaciones de inteligencia y de acción psicológica para el “éxito” de sus investigaciones judiciales o para atender la imagen del propio magistrado”, es decir la de Bonadio, dijo el juez. Ramos Padilla dejó a tiro de imputación formal y de un eventual llamado a indagatoria a Stornelli por el “conocimiento que poseía” de la “operación de espionaje judicial” que realizaba D´Alessio. Surgirán más novedades cuando Bogoliuk y Degastaldi sean indagados, abriendo el espectro al capítulo “espías” de esta novela negra.
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